
“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.” RVR1960 — 1 Juan 3:2
“Pronto oímos la voz de Dios, semejante al ruido de muchas aguas, que nos anunció el día y la hora de la venida de Jesús. Los 144.000 santos vivientes reconocieron y entendieron la voz; pero los malvados se figuraron que era fragor de truenos y de terremoto.—Primeros Escritos, 15 (1851).” EUD 230.2
“Al declarar Dios el día y la hora de la venida de Jesús y conferir el sempiterno pacto a su pueblo, pronunciaba una frase y se detenía mientras las palabras de la frase retumbaban por toda la tierra. El Israel de Dios permanecía con la mirada fija en lo alto, escuchando las palabras según iban saliendo de los labios de Jehová y retumbaban por toda la tierra con el estruendo de horrísonos truenos. Era un espectáculo pavorosamente solemne. Al final de cada frase los santos exclamaban: “¡Gloria! ¡Aleluya!” Estaban sus semblantes iluminados por la gloria de Dios, y refulgían como el rostro de Moisés al bajar del Sinaí. Los malvados no podían mirarlos porque los ofuscaba el resplandor. Y cuando Dios derramó la sempiterna bendición sobre quienes le habían honrado santificando el sábado, resonó un potente grito de victoria sobre la bestia y su imagen.—Primeros Escritos, 285-286 (1858).” EUD 230.3
“No tengo el menor conocimiento en cuanto el tiempo mencionado por la voz de Dios. Oí cuando proclamaba la hora, pero no tuve el recuerdo de esa hora después que salí de la visión. Escenas tan emocionantes y de un interés tan solemne pasaron ante mí, que ningún lenguaje puede describir. Todo fue una realidad viviente para mí, pues directamente relacionada con esta escena apareció la gran nube blanca sobre la cual estaba sentado el Hijo del hombre.—Mensajes Selectos 1:86 (1888).” EUD 231.1
“La tempestad se avecina y debemos prepararnos para afrontar su furia mediante el arrepentimiento para con Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo. El Señor se levantará para sacudir terriblemente la tierra. Veremos desgracias por todas partes. Miles de barcos serán arrojados a las profundidades del mar. Armadas enteras se hundirán, y las vidas humanas serán sacrificadas por millones. Estallarán incendios inesperadamente y no habrá esfuerzo humano capaz de extinguirlos. Los palacios de la tierra serán arrasados por la furia de las llamas. Serán cada vez más frecuentes los desastres ferroviarios; en las grandes vías de tránsito habrá confusión, choques y muerte sin la advertencia de un momento. El fin está cerca, el tiempo de gracia termina. ¡Oh, busquemos a Dios mientras puede ser hallado, llamémosle en tanto que está cercano!—Mensajes para los Jóvenes, 87 (1890).” EUD 24.1
“En las escenas finales de la historia de esta tierra, la guerra prevalecerá. Habrá epidemias, mortandad y hambre. Las aguas del abismo rebasarán sus límites. Incendios e inundaciones destruirán la propiedad y la vida. Debiéramos estar alistándonos para las mansiones que Cristo ha ido a preparar para los que lo aman.—¡Maranata: el Señor Viene!, 172 (1897).” EUD 24.2
El Salmo 80 ofrece una hermosa súplica a Dios. Léelo y considera particularmente los versículos 1 al 3, 14 al 17, 18 y 19, y aplica a ti lo que se dice allí acerca del pueblo de Dios. Independientemente de cuán diferentes hayan sido el momento histórico, el lugar y el contexto de este salmo, ¿de qué manera puedes sentirte identificado con su contenido?
““La soberbia del Assur será derribada, y se perderá el cetro de Egipto.” Zacarías 10:11. Esto se aplica no sólo a las naciones que se levantaron contra Dios en los tiempos antiguos, sino también a las naciones de hoy que no cumplen el propósito divino. En el día de las recompensas finales, cuando el justo Juez de toda la tierra haya de “zarandear las gentes” (Isaías 30:28), y se deje entrar en la ciudad de Dios a los que guardaron la verdad, las bóvedas del cielo repercutirán con los cantos triunfantes de los redimidos. Declara el proteta: “Vosotros tendréis canción, como en noche en que se celebra pascua; y alegría de corazón, como el que va con flauta para venir al monte de Jehová, al Fuerte de Israel. Y Jehová hará oir su voz potente... Porque Assur que hirió con palo, con la voz de Jehová será quebrantado. Y en todo paso habrá madero fundado, que Jehová hará hincar sobre él con tamboriles y vihuelas.” Vers. 29-32.” PR 270.6
Read 2 Corinthians 4:7–12. In this passage, what reveals how Paul was able to endure the trials he faced? What seems to be the focus of his life?
“Pronto aparece en el este una pequeña nube negra, de un tamaño como la mitad de la palma de la mano. Es la nube que envuelve al Salvador y que a la distancia parece rodeada de oscuridad. El pueblo de Dios sabe que es la señal del Hijo del hombre. En silencio solemne la contemplan mientras va acercándose a la tierra, volviéndose más luminosa y más gloriosa hasta convertirse en una gran nube blanca, cuya base es como fuego consumidor, y sobre ella el arco iris del pacto. Jesús marcha al frente como un gran conquistador [...].” EUD 231.4
“Con cantos celestiales los santos ángeles, en inmensa e innumerable muchedumbre, le acompañan en el descenso. El firmamento parece lleno de formas radiantes—“millones de millones, y millares de millares”. Ninguna pluma humana puede describir la escena, ni mente mortal alguna es capaz de concebir su esplendor [...].” EUD 232.1
“El Rey de reyes desciende en la nube, envuelto en llamas de fuego. El cielo se recoge como un libro que se enrolla, la tierra tiembla ante su presencia, y todo monte y toda isla se mueven de sus lugares.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 698-699 (1911).” EUD 232.2
¿Qué ocurrirá luego? Lee 1 Tesalonicenses 4: 17. Lo que Pablo describe en Filipenses 2: 10 y 11 resonará finalmente en todo el universo.
“Those who have acted the most prominent part in the rejection and crucifixion of Christ come forth to see Him as He is, and those who have rejected Christ come up and see the saints glorified, and it is at that time that the saints are changed in a moment, in the twinkling of an eye, and are caught up to meet their Lord in the air. The very ones who placed upon Him the purple robe and put the crown of thorns upon His brow, and those who put the nails through His hands and feet, look upon Him and bewail.—Manuscript Releases 9:252 (1886).” LDE 275.1
“Recuerdan cómo fue menospreciado su amor y se abusó de su compasión. Piensan en cómo Barrabás, un asesino y ladrón, fue escogido en su lugar; cómo Jesús fue coronado con espinas, flagelado y crucificado; cómo, en las horas de su agonía en la cruz, los sacerdotes y gobernantes se burlaban de él, diciendo: “A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar [...]. Descienda ahora de la cruz para que veamos y creamos”. Todos los insultos y afrentas dirigidos contra Cristo, todo el sufrimiento causado a sus discípulos, estarán tan frescos en su memoria como cuando los actos satánicos fueron llevados a cabo.” EUD 232.4
“La voz que oyeron tan a menudo para suplicar y persuadir, sonará nuevamente en sus oídos. Cada tono de bondadoso ruego vibrará tan claramente en sus oídos como cuando el Salvador hablaba en las sinagogas y en la calle. Entonces aquellos que lo traspasaron clamarán a las rocas y a las montañas que caigan sobre ellos y los oculten del rostro de Aquel que está sentado en el trono y de la ira del Cordero.—Carta 131, 1900.” EUD 233.1
“Los preciosos muertos, desde Adán hasta el último santo que fallezca, oirán la voz del Hijo de Dios, y saldrán del sepulcro para tener vida inmortal.—El Deseado de Todas las Gentes, 558 (1898).” EUD 233.4
Lee Apocalipsis 21: 9 al 11. ¿Qué analogía se usa aquí para representar al pueblo fiel de Dios y por qué crees que se la utiliza?
“En el verano y otoño de 1844 fue hecha esta proclamación: “¡He aquí que viene el Esposo!” Se conocieron entonces las dos clases de personas representadas por las vírgenes prudentes y fatuas: la una que esperaba con regocijo la aparición del Señor y se había estado preparando diligentemente para ir a su encuentro; la otra que, presa del temor y obrando por impulso, se había dado por satisfecha con una teoría de la verdad, pero estaba destituida de la gracia de Dios. En la parábola, cuando vino el Esposo, “las que estaban preparadas entraron con él a las bodas”. La venida del Esposo, presentada aquí, se verifica antes de la boda. La boda representa el acto de ser investido Cristo de la dignidad de Rey. La ciudad santa, la nueva Jerusalén, que es la capital del reino y lo representa, se llama “la novia, la esposa del Cordero”. El ángel dijo a San Juan: “Ven acá; te mostraré la novia, la esposa del cordero”. “Me llevó en el Espíritu”, agrega el profeta, “y me mostró la santa ciudad de Jerusalén, descendiendo del cielo, desde Dios”. Apocalipsis 21:9, 10 (VM). Salta pues a la vista que la Esposa representa la ciudad santa, y las vírgenes que van al encuentro del Esposo representan a la iglesia. En el Apocalipsis, el pueblo de Dios lo constituyen los invitados a la cena de las bodas. Apocalipsis 19:9. Si son los invitados, no pueden representar también a la esposa. Cristo, según el profeta Daniel, recibirá del Anciano de días en el cielo “el dominio, y la gloria, y el reino”, recibirá la nueva Jerusalén, la capital de su reino, “preparada como una novia engalanada para su esposo”. Daniel 7:14; Apocalipsis 21:2 (VM). Después de recibir el reino, vendrá en su gloria, como Rey de reyes y Señor de señores, para redimir a los suyos, que “se sentarán con Abraham, e Isaac, y Jacob”, en su reino (Mateo 8:11; Lucas 22:30), para participar de la cena de las bodas del Cordero.” CS 422.2
La parábola de las diez vírgenes no puede preservar a las vírgenes hasta la venida del Señor, sino más bien hasta algún momento antes del cierre final de la gracia, porque, note más cuidadosamente lo que la Escritura dice: “y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta". (Mt. 25:10) Las palabras “a las bodas” dejan ver que el llamado fue hecho y la puerta fue cerrada antes de que las bodas ocurrieran y como Cristo está casado o coronado al cierre de la gracia para la humanidad (ver El Conflicto de los Siglos, 479, 480), y antes que las siete postreras plagas sean derramadas, prueba que el llamado, “Aquí viene el esposo", no es la venida de Cristo en las nubes cuando Él recibe a Su pueblo “para sí mismo” (Juan 14:3), sino más bien Su venida al santuario para el juicio de los vivos.
Como las cinco vírgenes prudentes son los 144.000 (Ap. 14:4), vemos que el clamor para que ellos despierten es el mismo que el de Isaías 52:1, que hace del tiempo del clamor lo mismo que “el tiempo del sellamiento de los 144.000” (3T 266 en inglés) y su encuentro con el esposo lo mismo que Ezequiel 9. Entonces, después del cierre de la gracia y del derramamiento de las plagas, Él vendrá y tomará a los Suyos, no para que presencien las bodas, sino para comer la cena de las bodas después que la ceremonia se ha realizado.
¿Qué otras bendiciones podemos esperar en la Eternidad? Lee Isaías 25: 8; y Apocalipsis 7: 17 y 21: 4.
“Uno de los rasgos notables en la presentación de los 144.000 es que “en sus bocas no fue hallada mentira”. Apocalipsis 14:5. El Señor ha dicho: “Bienaventurado el hombre... en cuyo espíritu no hay engaño”. Salmos 32:2. Ellos profesan ser hijos de Dios, y son presentados como siguiendo al Cordero por dondequiera que va. Aparecen delante de nosotros como estando en pie sobre el monte Sión, ceñidos para el servicio santo, vestidos de un blanco manto de lino, que es la justicia de los santos. Pero todos los que sigan al Cordero en el cielo lo habrán seguido antes en la tierra, con una obediencia confiada, amante y dispuesta; lo siguieron no en forma displicente y caprichosa, sino con toda confianza, lealmente, como el rebaño sigue al pastor…” 3MS 485.1
“Delante del trono, sobre el mar de cristal—ese mar de vidrio que parece revuelto con fuego por lo mucho que resplandece con la gloria de Dios—se halla reunida la compañía de los que salieron victoriosos “de la bestia, y de su imagen, y de su señal, y del número de su nombre”. Con el Cordero en el monte de Sión, “teniendo las arpas de Dios”, están en pie los ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los hombres; se oye una voz, como el estruendo de muchas aguas y como el estruendo de un gran trueno, “una voz de tañedores de arpas que tañían con sus arpas”. Cantan “un cántico nuevo” delante del trono, un cántico que nadie podía aprender sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil. Es el cántico de Moisés y del Cordero, un canto de liberación. Ninguno sino los ciento cuarenta y cuatro mil pueden aprender aquel cántico, pues es el cántico de su experiencia, una experiencia que ninguna otra compañía ha conocido jamás. Son “estos, los que siguen al Cordero por donde quiera que fuere”. Habiendo sido trasladados de la tierra, de entre los vivos, son contados por “primicias para Dios y para el Cordero”. Apocalipsis 15:2, 3; 14:1-5. “Estos son los que han venido de grande tribulación”; han pasado por el tiempo de angustia cual nunca ha sido desde que ha habido nación; han sentido la angustia del tiempo de la aflicción de Jacob; han estado sin intercesor durante el derramamiento final de los juicios de Dios. Pero han sido librados, pues “han lavado sus ropas, y las han blanqueado en la sangre del Cordero”. “En sus bocas no ha sido hallado engaño; están sin mácula” delante de Dios. “Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono tenderá su pabellón sobre ellos”. Apocalipsis 7:14, 15. Han visto la tierra asolada con hambre y pestilencia, al sol que tenía el poder de quemar a los hombres con un intenso calor, y ellos mismos han soportado padecimientos, hambre y sed. Pero “no tendrán más hambre, ni sed, y el sol no caerá sobre ellos, ni otro ningún calor. Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes vivas de aguas: y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos”. Apocalipsis 7:14-17.” CS 630.3
Lee los siguientes textos y nota su invitación a venir a él: Mateo 11: 28-30; Isaías 55: 1-3; Juan 6: 44.
“El Redentor del mundo vino no solamente para ser un sacrificio por el pecado, sino como ejemplo para el hombre en todas las cosas, un carácter santo, y humano. Era un maestro, un educador, como el mundo jamás había visto o escuchado antes. Habló como uno que tenía autoridad, y sin embargo conquistaba la confianza de todos. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”. Mateo 11:28-30.” 3MS 156.3
“El Hijo unigénito del Dios infinito, por sus propias palabras [y] por su ejemplo práctico, nos dejó una norma sencilla que hemos de copiar. Por sus palabras él nos ha educado para obedecer a Dios, y por su propio ejemplo nos ha mostrado cómo podemos obedecer a Dios. 3MS 156.4
“Cristo no solamente dio reglas explícitas para mostrar cómo podemos llegar a ser hijos obedientes, sino que nos mostró con su propia vida y carácter cómo hacer precisamente las cosas que son justas y aceptables delante de Dios, de tal manera que no hay ninguna excusa para no hacer las obras que son agradables a su vista.” 3MS 157.1
“La desobediencia ha cerrado la puerta a una enorme cantidad de conocimientos que podrían haberse obtenido de la Palabra de Dios. Entendimiento significa obediencia a los mandamientos de Dios. Si los hombres y las mujeres hubieran sido obedientes, habrían comprendido el plan del gobierno de Dios. El mundo celestial habría abierto sus cámaras de gracia y de gloria para la exploración; los seres humanos habrían sido totalmente diferentes de lo que son ahora, en su estado físico, en el habla y en el canto, porque se habrían ennoblecido al explorar las minas de la verdad. El misterio de la redención, la encarnación de Cristo y su sacrificio expiatorio no habrían sido, como lo son ahora, asuntos vagos en nuestra mente. Habrían sido no sólo mejor comprendidos, sino también muchísimo más apreciados.” SSJ 124.3
“En la eternidad aprenderemos aquello que, de haber recibido la iluminación que fue posible obtener aquí, habría abierto nuestro entendimiento. Los temas de la redención llenarán el corazón, la mente y la lengua de los redimidos a través de las edades eternas. Entenderán las verdades que Cristo anheló abrir ante sus discípulos, pero que ellos no tenían fe para entender. Eternamente irán apareciendo nuevas visiones de la perfección y la gloria de Cristo.—The Review and Herald, 3 de julio de 1900.” SSJ 124.4
“En aquel día los redimidos resplandecerán en la gloria del Padre y del Hijo. Tocando sus arpas de oro, los ángeles darán la bienvenida al Rey y a los trofeos de su victoria: los que fueron lavados y emblanquecidos en la sangre del Cordero. Se elevará un canto de triunfo que llenará todo el cielo. Cristo habrá vencido. Entrará en los atrios celestiales acompañado por sus redimidos, testimonios de que su misión de sufrimiento y sacrificio no fue en vano.—Joyas de los Testimonios 3:432 (1909).” EUD 236.5
“Con amor inexpresable, Jesús admite a sus fieles “en el gozo de su Señor”. El Salvador se regocija al ver en el reino de gloria las almas que fueron salvadas por su agonía y humillación.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 705 (1911).” EUD 237.1
“Cristo contemplará entonces su recompensa en los resultados de su obra. En aquella gran multitud que no podrá ser contada por ningún hombre, presentada “irreprensible delante de la presencia de su gloria con gozo extremado”. Aquel cuya sangre nos ha redimido y cuya vida ha sido para nosotros una enseñanza, “verá el fruto del trabajo de su alma, y quedará satisfecho”.—La Educación, 298 (1903).” EUD 237.2
“Vi después un gran número de ángeles que traían de la ciudad brillantes coronas, una para cada santo, cuyo nombre estaba inscrito en ella. A medida que Jesús pedía las coronas, los ángeles se las presentaban y con su propia diestra el amable Jesús las ponía en la cabeza de los santos.—Primeros Escritos, 288 (1858).” EUD 237.3
“En el mar de vidrio, los 144.000 formaban un cuadrado perfecto. Algunas coronas eran muy brillantes y estaban cuajadas de estrellas, mientras que otras tenían muy pocas; y sin embargo, todos estaban perfectamente satisfechos con su corona.—Primeros Escritos, 16 (1851).” EUD 237.4
“La corona de vida será brillante u opaca, relucirá con muchas estrellas, o será iluminada con unas pocas gemas, de acuerdo con nuestro proceder.—Comentario Bíblico Adventista 6:1104 (1895).” EUD 237.5
“En el cielo no habrá ningún salvado con una corona sin estrellas. Si entráis allí, habrá algún alma en las cortes de gloria que ha entrado por vuestro intermedio.—The Signs of the Times, 6 de junio de 1892.” EUD 237.6
“Antes de entrar en la ciudad de Dios, el Salvador confiere a sus discípulos los emblemas de la victoria, y los cubre con las insignias de su dignidad real. Las huestes resplandecientes son dispuestas en forma de un cuadrado hueco en derredor de su Rey [...]. Sobre la cabeza de los vencedores, Jesús coloca con su propia diestra la corona de gloria [...]. A todos se les pone en la mano la palma de la victoria y el arpa brillante. Luego que los ángeles que mandan dan la nota, todas las manos tocan con maestría las cuerdas de las arpas, produciendo dulce música en ricos y melodiosos acordes [...]. Delante de la multitud de los redimidos se encuentra la ciudad santa. Jesús abre ampliamente las puertas de perla, y entran por ellas las naciones que guardaron la verdad.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 703-704 (1911).” EUD 237.7