«Al día siguiente Juan vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: “¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!”» (Juan 1: 29).
"Rastreamos a Cristo por todo el Antiguo Testamento y el Nuevo. "Y he aquí que yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que tengan derecho al árbol de la vida y entren por las puertas en la ciudad. Porque fuera quedan los perros, los hechiceros, los fornicarios, los asesinos, los idólatras y todo el que ama y hace mentira. Yo Jesús he enviado a mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, y la estrella resplandeciente de la mañana. Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tenga sed, que venga. Y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente". RH 8 de junio de 1897, par. 9
"Aquí tenemos el Alfa del Génesis y la Omega del Apocalipsis. La bendición se promete a todos aquellos que guardan los mandamientos de Dios, y que cooperan con él en la proclamación del mensaje del tercer ángel. "Yo Jesús he enviado a mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, y la estrella resplandeciente de la mañana". Lo que Cristo ha dicho en el Antiguo Testamento es para todo el mundo. Lo que ha dicho en referencia a sus mandamientos no es sí y no, sino sí y amén". RH 8 de junio de 1897, par. 10
En el Apocalipsis todos los libros de la Biblia se encuentran y terminan. En él está el complemento del libro de Daniel. Uno es una profecía, el otro una revelación. El libro que fué sellado no fué el Apocalipsis, sino aquella porción de la profecía de Daniel que se refiere a los últimos días. El ángel ordenó: “Tú empero Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin.” Daniel 12:4. HAp 467.2
Lee Isaías 40: 7 y 8; Malaquías 3: 6; y Hebreos 13: 8. ¿Qué principio puedes deducir de estos textos para anclar en él tu estudio de las profecías?
El incrédulo Voltaire dijo con arrogancia en cierta ocasión: “Estoy cansado de oír de continuo que doce hombres establecieron la religión cristiana. Yo he de probar que un solo hombre basta para destruirla”. Han transcurrido varias generaciones desde que Voltaire murió y millones de hombres han secundado su obra de propaganda contra la Biblia. Pero lejos de agotarse la circulación del precioso libro, allí donde había cien ejemplares en tiempo de Voltaire hay diez mil hoy día, por no decir cien mil. Como dijo uno de los primitivos reformadores hablando de la iglesia cristiana: “La Biblia es un yunque sobre el cual se han gastado muchos martillos”. Ya había dicho el Señor: “Ninguna arma forjada contra ti tendrá éxito; y a toda lengua que en juicio se levantare contra ti, condenarás”. Isaías 54:17 (VM). CS 289.2
“La Palabra de nuestro Dios permanece para siempre”. “Seguros son todos sus preceptos; establecidos para siempre jamás, hechos en verdad y en rectitud”. Isaías 40:8; Salmos 111:7, 8 (VM). Lo que se edifique sobre la autoridad de los hombres será derribado; mas lo que se edifique sobre la roca inamovible de la Palabra de Dios, permanecerá para siempre. CS 289.3
El mensaje de la hora es para mostrar que todo hombre es mortal, no más durable que la hierba; que aún sus virtudes no son más durables que las flores del campo; pero que la Palabra de Dios permanece para siempre; que los que desean obtener vida eterna, llegar a ser tan eternos como la Palabra misma, no deben poner su confianza en ningún hombre, sino en la Palabra de Dios solamente; que ellos investiguen por sí mismos, “¿Es esto Verdad?” y no, “¿De quién viene?”
Debe ser que los hombres están ciegos a estas realidades, de otro modo no habrá la necesidad de recordárselas. Parece ser que ellos están dependiendo de la carne más que de la Palabra de Dios y su Espíritu.
Lee Génesis 22: 1 al 13. El amor es mencionado por primera vez en Génesis 22: 2. ¿Qué nos enseña esta historia acerca de la naturaleza del amor divino?
Abrahán había deseado mucho ver al Salvador prometido. Elevó la más ferviente oración porque antes de su muerte pudiera contemplar al Mesías. Y vió a Cristo. Se le dió una comunicación sobrenatural, y reconoció el carácter divino de Cristo. Vió su día, y se gozó. Se le dió una visión del sacrificio divino por el pecado. Tuvo una ilustración de ese sacrificio en su propia vida. Recibió la orden: “Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, ... y ofrécelo ... en holocausto.”12Génesis 22:2. Sobre el altar del sacrificio, colocó al hijo de la promesa, el hijo en el cual se concentraban sus esperanzas. Entonces, mientras aguardaba junto al altar con el cuchillo levantado para obedecer a Dios, oyó una voz del cielo que le dijo: “No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ya conozco que temes a Dios, pues que no me rehusaste tu hijo, tu único.”13Génesis 22:12. Se le impuso esta terrible prueba a Abrahán para que pudiera ver el día de Cristo y comprender el gran amor de Dios hacia el mundo, tan grande que para levantarlo de la degradación dió a su Hijo unigénito para que sufriera la muerte más ignominiosa. DTG 434.2
Abrahán aprendió de Dios la mayor lección que haya sido dada a los mortales. Su oración porque pudiera ver a Cristo antes de morir fué contestada. Vió a Cristo; vió todo lo que el mortal puede ver y vivir. Mediante una entrega completa, pudo comprender esa visión referente a Cristo. Se le mostró que al dar a su Hijo unigénito para salvar a los pecadores de la ruina eterna, Dios hacía un sacrificio mayor y más asombroso que el que jamás pudiera hacer el hombre. DTG 434.3
La experiencia de Abrahán contestó la pregunta: “¿Con qué prevendré a Jehová, y adoraré al alto Dios? ¿vendré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Agradaráse Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mi vientre por el pecado de mi alma?”14Miqueas 6:6, 7. En las palabras de Abrahán: “Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío,”15Génesis 22:8. y en la provisión de Dios de un sacrificio en lugar de Isaac, se declaró que el hombre no puede hacer expiación por sí mismo. El sistema pagano de sacrificios era totalmente inaceptable para Dios. Ningún padre debe ofrecer su hijo o su hija como sacrificio propiciatorio. Solamente el Hijo de Dios puede cargar con la culpa del mundo. DTG 435.1
Lee Génesis 22: 7 y 8; Éxodo 12: 3 al 13; y Apocalipsis 5: 5 al 10. ¿Cómo nos ayuda la historia del casi sacrificio de Isaac a entender el uso simbólico de los corderos? ¿Cómo se relaciona esta historia con lo que Juan ve en Apocalipsis 5?
Juan había quedado profundamente conmovido al ver a Jesús postrarse como suplicante para pedir con lágrimas la aprobación del Padre. Al rodearle la gloria de Dios y oírse la voz del cielo, Juan reconoció la señal que Dios le había prometido. Sabía que era al Redentor del mundo a quien había bautizado. El Espíritu Santo descendió sobre él, y extendiendo la mano, señaló a Jesús y exclamó: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” DTG 87.1
Nadie de entre los oyentes, ni aun el que las pronunció, discernió el verdadero significado de estas palabras, “el Cordero de Dios.” Sobre el monte Moria, Abrahán había oído la pregunta de su hijo: “Padre mío.... ¿Dónde está el cordero para el holocausto?” El padre contestó “Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío.”1Génesis 22:7, 8. Y en el carnero divinamente provisto en lugar de Isaac, Abrahán vio un símbolo de Aquel que había de morir por los pecados de los hombres. El Espíritu Santo, mediante Isaías, repitiendo la ilustración, profetizó del Salvador: “Como cordero fue llevado al matadero,” “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros;”2Isaías 53:7, 6. pero los hijos de Israel no habían comprendido la lección. Muchos de ellos consideraban los sacrificios de una manera muy semejante a la forma en que miraban sus sacrificios los paganos, como dones por cuyo medio podían propiciar a la Divinidad. Dios deseaba enseñarles que el don que los reconcilia con él proviene de su amor. DTG 87.2
La presencia del Cordero ante el trono nos asegura que "Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo". 1 Juan 2:1.
Los siete cuernos del Cordero significan plenitud de poder y autoridad, en la seguridad de que Cristo dijo: "Todo poder me he es dado en los cielos así como en la tierra". Mateo 28:18. Su poder ilimitado es para nuestro bien, y para nuestro uso. El proclama: "que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí para allá: y se pasará: y nada os será imposible". Mateo 17:20.
Los siete ojos del Cordero denotan que todas las cosas, están abiertas y a la vista de El.
"¿A dónde", pregunta el salmista, "me iré de Tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de Tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú: Y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás. Si tomare las alas del alba, Y habitare en el extremo de la mar, Aún allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aún la noche resplandecerá tocante a mí. Aún las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día: Lo mismo te son las tinieblas que la luz". Salmos 139:7-12.
Sí, los siete "cuernos", "los ojos", y "las lámparas de fuego" simbólicos, en realidad son "los siete Espíritus de Dios", la obra del Espíritu en todas sus fases, enviadas a toda la tierra, para dar a los santos poder contra las fuerzas del mal, también luz sobre el Evangelio de Cristo, una visión del presente estado de ellos y de sus glorias futuras, y así sucesivamente. He aquí la seguridad del Salvador, "Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya: porque si yo no fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si yo fuere, os le enviaré". Juan 16:7. "Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho". Juan 14:26. Claramente, entonces, cualquiera cosa que la Inspiración misma no enseñe e interprete, no vale la pena recordarla, enseñarla, ni siquiera escucharla.
Lee Génesis 2: 15 al 17; 4: 8 al 15; 1 Corintios 15: 15 al 19; y Apocalipsis 1: 18. ¿Qué nos dicen estos pasajes (que incluyen la primera mención y aparición de la muerte) acerca de por qué mueren los seres humanos? ¿Cómo ve Dios la muerte y cuál es la solución divina para el problema?
Cuando vieron en la caída de las flores y las hojas los primeros signos de la decadencia, Adán y su compañera se apenaron más profundamente de lo que hoy se apenan los hombres que lloran a sus muertos. La muerte de las delicadas y frágiles flores fué en realidad un motivo de tristeza; pero cuando los bellos árboles dejaron caer sus hojas, la escena les recordó vivamente la fría realidad de que la muerte es el destino de todo lo que tiene vida. PP54 46.3
Mediante la traslación de Enoc, el Señor quiso dar una importante lección. Había peligro de que los hombres cedieran al desaliento, debido a los temibles resultados del pecado de Adán. Muchos estaban dispuestos a exclamar: “¿De qué nos sirve temer al Señor y guardar sus ordenanzas, ya que una terrible maldición pesa sobre la humanidad, y a todos nos espera la muerte?” Pero las instrucciones que Dios dio a Adán, repetidas por Set y practicadas por Enoc, despejaron las tinieblas y la tristeza e infundieron en el hombre la esperanza de que, como por Adán vino la muerte, por el Redentor prometido vendría la vida y la inmortalidad. PP 67.3
“¡La doctrina de la resurrección parece haber sido mirada por los cristianos como si tuviera una importancia mucho mayor que la que se le concede hoy! ¿Cómo es eso? Los apóstoles insistían siempre en ella y por medio de ella incitaban a los discípulos de Cristo a que fuesen diligentes, obedientes y de buen ánimo. Pero sus sucesores actuales casi nunca la mencionan. Tal la predicación de los apóstoles, y tal la fe de los primitivos cristianos; tal nuestra predicación y tal la fe de los que nos escuchan. No hay doctrina en la que el evangelio insista más; y no hay doctrina que la predicación de nuestros días trate con mayor descuido” (Commentary on the New Testament, tomo II, comentario general de 1 Corintios 15, p. 3). CS 535.1
Con un mensaje de esperanza infinita Jesús consuela nuestro pesar por los que fallecieron: “De la mano del sepulcro los redimiré, librarélos de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh sepulcro.” Oseas 13:14. “Y el que vivo, y he sido muerto; y he aquí que vivo por siglos de siglos, ... y tengo las llaves del infierno y de la muerte.” Apocalipsis 1:18. “Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” 1 Tesalonicenses 4:16, 17. PR 180.4
Compara Génesis 3: 1 al 5 con Apocalipsis 12: 1 al 9. ¿Cuáles son algunos de los temas comunes a ambos relatos? ¿Cómo nos ayudan los detalles registrados en Génesis acerca de la serpiente a entender algunos de los temas que condujeron a la guerra celestial previa mencionada en Apocalipsis?
Para conseguir lo que quería sin ser advertido, Satanás escogió como medio a la serpiente, disfraz bien adecuado para su proyecto de engaño. La serpiente era en aquel entonces uno de los seres más inteligentes y bellos de la tierra. Tenía alas, y cuando volaba presentaba una apariencia deslumbradora, con el color y el brillo del oro bruñido. Posada en las cargadas ramas del árbol prohibido, mientras comía su delicioso fruto, cautivaba la atención y deleitaba la vista que la contemplaba. Así, en el huerto de paz, el destructor acechaba su presa. PP 33.1
Satanás se regocijó de su triunfo. Había tentado a la mujer a desconfiar del amor de Dios, a dudar de su sabiduría, y a violar su ley; y por su medio, causar la caída de Adán. PP 36.4
El Señor sentenció entonces a la serpiente: “Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre te arrastrarás y polvo comerás todos los días de tu vida”. Génesis 3:14. Puesto que la serpiente había sido el instrumento de Satanás, compartiría con él la pena del juicio divino. Después de ser la más bella y admirada criatura del campo, iba a ser la más envilecida y detestada de todas, temida y odiada tanto por el hombre como por los animales. Las palabras dichas a la serpiente se aplican directamente al mismo Satanás y señalan su derrota y destrucción final: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón”. Génesis 3:15. PP 37.4
"En el capítulo doce del Apocalipsis tenemos como símbolo un gran dragón rojo. En el versículo nueve de ese capítulo este símbolo se explica de la siguiente manera: "Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él". Indudablemente, el dragón representa principalmente a Satanás. Pero Satanás no aparece sobre la tierra en persona; obra por medio de agentes. Fue en la persona de hombres malvados que trató de destruir a Jesús tan pronto como nació. Dondequiera que Satanás ha podido controlar un gobierno tan plenamente que llevara a cabo sus designios, esa nación se convirtió, por un tiempo, en representante de Satanás. Este fue el caso de todas las grandes naciones paganas. Por ejemplo, véase Ezequiel 28, donde Satanás es representado como rey real de Tiro. Esto se debía a que él controlaba totalmente ese gobierno. En los primeros siglos de la era cristiana, Roma, de todas las naciones paganas, era el principal agente de Satanás en la oposición al evangelio, y por lo tanto estaba representada por el dragón." CG88 679.4
La lección comienza mostrando que todos los símbolos y profecías bíblicos tienen su origen en el Génesis, el primer libro de la Biblia. Se nos dice que: En el Apocalipsis todos los libros de la Biblia se encuentran y terminan. HAp 467.2
La lección del domingo trata de la naturaleza perdurable de la Palabra de Dios. Se compara a los seres humanos con la hierba y la flor que se marchitan al final del día o duran un tiempo y luego desaparecen, pero «la palabra de nuestro Dios permanecerá para siempre». Isa. 40:7
La lección del lunes habla de entender el amor de Dios a través de la voluntad de Abraham de sacrificar a su único hijo. «Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito», Jesús, que sacrificó su vida para que nosotros tuviéramos vida, y en abundancia.
La lección del martes señala la pregunta de Isaac sobre el cordero y la respuesta de su padre Abraham. Muestra a Jesús como el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.
La lección del miércoles trata de la muerte, enemiga de la vida. Se la ve como un intruso que acecha entre bastidores, esperando en las sombras para apagar nuestras vidas. Los que mueren en el Señor tienen la esperanza del gran día de la resurrección.
La lección del jueves habla de la serpiente a la que Satanás suplantó. Satanás es el gran engañador del cielo, donde engañó a un tercio de los ángeles, y de la tierra, donde engañó a nuestros primeros padres. En Apocalipsis 12:9 se le llama el "dragón... la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero".