El conflicto detrás de todos los conflictos

Lección 4, 4° Trimestre, 18 al 24 de Octubre de 2025

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Tarde de Sabbat 18 de Octubre

Para memorizar:

“Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel.” RVR1960 — Josué 10:14


“Dios no desea la destrucción de nadie. “Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no quiero la muerte del impío, sino que se torne el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos: ¿y por qué moriréis?” Ezequiel 33:11. Durante el tiempo de gracia, su Espíritu está induciendo a los hombres a que acepten el don de vida. Son únicamente aquellos que rechazan sus ruegos los que serán dejados para perecer. Dios ha declarado que el pecado debe ser destruido por ser un mal ruinoso para el universo. Los que se adhieren al pecado perecerán cuando éste sea destruido.” PVGM 94.2

“Muchos consideran que el Señor fue cruel al requerir que su pueblo guerreara contra otras naciones. Afirman que tal cosa es contraria a su carácter benevolente. Pero Aquel que hizo el mundo y formó al hombre para que morara sobre la tierra, ejerce un control ilimitado sobre la obra de sus manos, tiene el derecho de hacer como le plazca y lo que él quiera con la obra de sus manos. El hombre no tiene derecho de decir a su Hacedor: ¿Por qué haces tú esto? No hay injusticia en su carácter. El es el Gobernante del mundo, y una gran parte de sus súbditos se han rebelado contra su autoridad y han pisoteado su ley. Los había bendecido abundantemente y los había rodeado de todo lo que necesitaban, y sin embargo ellos se habían postrado delante de ídolos de madera y de piedra, de plata y de oro, que habían confeccionado con sus propias manos. Habían enseñado a sus hijos que ésos eran los dioses que les habían dado vida y salud, que habían hecho fructificar sus tierras y les habían proporcionado riquezas y honores. Se habían burlado del Dios de Israel. Habían despreciado a su pueblo porque sus obras eran justas. “Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables”. Salmos 14:1. Dios los soportó hasta que colmaron la medida de su iniquidad, después de lo cual envió sobre ellos una rápida destrucción. Empleó a su pueblo como el instrumento de su ira para castigar a las naciones impías que los habían perseguido y hecho caer en la idolatría.” 2MS 384.1

Domingo 19 de Octubre

El comandante de los ejércitos del Señor


Lee Josué 5: 13-15. ¿Qué dice este texto acerca del trasfondo de la conquista de Canaán?

Una de las mayores fortalezas de la tierra, la grande y rica ciudad de Jericó, se hallaba frente a ellos, a poca distancia de su campamento de Gilgal. Situada en la margen de una llanura fértil en la que abundaban los ricos y diversos productos de los trópicos, esta ciudad orgullosa, cuyos palacios y templos eran morada del lujo y del vicio, desafiaba al Dios de Israel desde sus macizos baluartes. Jericó era una de las sedes principales de la idolatría, y se dedicaba especialmente al culto de Astarté, diosa de la luna. Allí se concentraban los ritos más viles y degradantes de la religión de los cananeos. El pueblo de Israel que tenía aun fresco el recuerdo de las consecuencias terribles del pecado que cometiera en Bet-peor, no podía contemplar esta ciudad pagana sino con repugnancia y horror.” PP 463.2

Josué veía que la toma de Jericó debía ser el primer paso en la conquista de Canaán. Pero ante todo buscó una garantía de la dirección divina; y ella le fue concedida. Se retiró del campamento para meditar y pedir en oración que el Dios de Israel fuera delante de su pueblo, vio a un guerrero armado, de alta estatura y aspecto imponente, “el cual tenía una espada desnuda en su mano”. A la pregunta desafiante de Josué: “¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?”, contestó: “sino que he venido como Príncipe del ejército de Jehová”. Véase Josué 5-7. La misma orden que se había dado a Moisés en Horeb: “Quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que estás, es santo” reveló el carácter verdadero del misterioso forastero. Era Cristo, el Sublime, quien estaba delante del jefe de Israel. Dominado por santo temor, Josué cayó sobre su rostro, adoró, y tras oír la promesa: “Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra”, recibió instrucciones respecto a la toma de la ciudad.” PP 464.1

Compara Josué 5: 14, 15 con 2 Reyes 6: 8-17; Nehemías 9: 6 e Isaías 37: 16. ¿Qué enseñan esos textos acerca de la identidad de Josué y del Comandante del ejército del Señor?

Otra condición para el éxito es la obediencia a cada palabra de Dios. No se ganan victorias a través de ceremonias o exhibiciones, sino por medio de la obediencia sencilla al Generalísimo, Señor Dios del cielo. Aquel que pone su confianza en este Líder, jamás sabrá lo que es la derrota. La derrota viene del error de confiar en métodos humanos y en invenciones humanas, y por colocar lo divino en segundo lugar. La obediencia fue la lección que el Capitán de las huestes del Señor procuró enseñar a los grandes ejércitos de Israel: obediencia en las cosas en que no podían vislumbrar ningún éxito. Cuando hay obediencia a la voz de nuestro Líder, Cristo dirigirá sus batallas en maneras que sorprenderán a los grandes poderes de la tierra.” 6TPI 144.2

Lunes 20 de Octubre

Guerra en el cielo


Josué comprendió que la batalla que estaba por librarse formaba parte de un conflicto mayor. ¿Qué sabemos del conflicto en el que Dios mismo era partícipe? Lee Apocalipsis 12: 7-9; Isaías 14: 12-14; Ezequiel 28: 11-19 y Daniel 10: 12-14.

“Lucifer estaba envidioso y tenía celos de Jesucristo. No obstante, cuando todos los ángeles se inclinaron ante él para reconocer su supremacía, gran autoridad y derecho de gobernar, se inclinó con ellos, pero su corazón estaba lleno de envidia y odio. Cristo formaba parte del consejo especial de Dios para considerar sus planes, mientras Lucifer los desconocía. No comprendía, ni se le permitía conocer los propósitos de Dios. En cambio Cristo era reconocido como Soberano del Cielo, con poder y autoridad iguales a los de Dios. Lucifer creyó que él era favorito en el cielo entre los ángeles. Había sido sumamente exaltado, pero eso no despertó en él ni gratitud ni alabanzas a su Creador. Aspiraba llegar a la altura de Dios mismo. Se glorificaba en su propia exaltación. Sabía que los ángeles lo honraban. Tenía una misión especial que cumplir. Había estado cerca del gran Creador y los persistentes rayos de la gloriosa luz que rodeaban al Dios eterno habían resplandecido especialmente sobre él. Pensó en cómo los ángeles habían obedecido sus órdenes con placentera celeridad. ¿No eran sus vestiduras brillantes y hermosas? ¿Por qué había que honrar a Cristo más que a él?” HR 14.1

“Salió de la presencia del Padre descontento y lleno de envidia contra Jesucristo. Congregó a las huestes angélicas, disimulando sus verdaderos propósitos, y les presentó su tema, que era él mismo. Como quien ha sido agraviado, se refirió a la preferencia que Dios había manifestado hacia Jesús postergándolo a él. Les dijo que de allí en adelante toda la dulce libertad de que habían disfrutado los ángeles llegaría a su fin. ¿Acaso no se les había puesto un gobernador, a quien de allí en adelante debían tributar honor servil? Les declaró que él los había congregado para asegurarles que no soportaría más esa invasión de sus derechos y los de ellos: que nunca más se inclinaría ante Cristo; que tomaría para sí la honra que debiera habérsele conferido, y sería el caudillo de todos los que estuvieran dispuestos a seguirlo y a obedecer su voz.” HR 14.2

“Hubo discusión entre los ángeles. Lucifer y sus seguidores luchaban para reformar el gobierno de Dios. Estaban descontentos y se sentían infelices porque no podían indagar en su inescrutable sabiduría ni averiguar sus propósitos al exaltar a su Hijo y dotarlo de poder y mando ilimitados. Se rebelaron contra la autoridad del Hijo.” HR 15.1

“Entonces hubo guerra en el cielo. El Hijo de Dios, el Príncipe celestial y sus ángeles leales entraron en conflicto con el archirrebelde y los que se le unieron. El Hijo de Dios y los ángeles fieles prevalecieron, y Satanás y sus seguidores fueron expulsados del cielo. Toda la hueste celestial reconoció y adoró al Dios de justicia. Ni un vestigio de rebeldía quedó en el cielo. Todo volvió a ser pacífico y armonioso como antes. Los ángeles lamentaron la suerte de los que habían sido sus compañeros de felicidad y bienaventuranza. El cielo sintió su pérdida.” HR 19.1

Ustedes reconocerán esta descripción como la de Lucifer; pero la profecía está dirigida al príncipe de Tiro, justamente como Isaías 14 asoció al rey de Babilonia con Lucifer. Por esto, debemos entender que tanto “Tiro” como “Babilonia” son instigados por Satanás y están dispuestos a hacer en la tierra la obra impía idéntica a como la hizo Satanás originalmente en el cielo. Pero se nos ha dicho aquí que la derrota de Satanás en estos intentos será total y vergonzosa.”

“Mientras Satanás estaba procurando influir en las más altas potestades del reino de Medo-Persia para que mirasen con desagrado al pueblo de Dios, había ángeles que obraban en favor de los desterrados. Todo el cielo estaba interesado en la controversia. Por intermedio del profeta Daniel se nos permite vislumbrar algo de esta lucha poderosa entre las fuerzas del bien y las del mal. Durante tres semanas Gabriel luchó con las potestades de las tinieblas, procurando contrarrestar las influencias que obraban sobre el ánimo de Ciro; y antes que terminara la contienda, Cristo mismo acudió en auxilio de Gabriel.” PR 418.3

Martes 21 de Octubre

El Señor es un guerrero


Lee Éxodo 2: 23-25; 12: 12, 13; 15: 3-11. ¿Qué significa el hecho de que Dios es un guerrero?

“Este canto y la gran liberación que conmemoraba hicieron una impresión imborrable en la memoria del pueblo hebreo. Siglo tras siglo fue repetido por los profetas y los cantores de Israel para dar testimonio de que Jehová es la fortaleza y la liberación de los que confían en él.Ese canto no pertenece únicamente al pueblo judío. Indica la futura destrucción de todos los enemigos de la justicia, y señala la victoria final del Israel de Dios. El profeta de Patmos vio la multitud vestida de blanco, “los que habían alcanzado la victoria”, que estaban sobre “un mar de vidrio mezclado con fuego”, “con las arpas de Dios. “Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero”. Apocalipsis 15:2, 3.” PP 259.2-259.3

“Por amor a los pocos que permanecen leales, cuya felicidad estuvo expuesta a la influencia sediciosa de los miembros rebeldes de su casa, el padre aleja de su familia a sus hijos desobedientes, mientras que al mismo tiempo se esfuerza por acercar hacia sí mismo a los que han permanecido fieles y leales. Todos aprobarán la conducta sabia y justa de ese padre que castiga severamente a sus hijos desobedientes y rebeldes.” 2MS 385.2

“Tal es la forma como Dios ha tratado a sus hijos. Pero el hombre, en su ceguera, pasará por alto las abominaciones de los impíos y no verá la ingratitud y la rebelión continua y los pecados desafiantes de los que pisotean la ley de Dios y desafían su autoridad. No se detienen allí, sino que se jactan de sublevar a su pueblo y de influir en él mediante sus tretas para transgredir y despreciar públicamente los sabios requerimientos de Jehová.” 2MS 385.3

“Algunos pueden ver sólo la destrucción de los enemigos de Dios, y consideran que Dios no tiene misericordia y es severo. No contemplan el otro lado. Pero agradezcamos eternamente porque el hombre impulsivo y mudable, con todo su alarde de benevolencia, no es el que dispone los acontecimientos ni quien los controla. “La compasiones de los inicuos son crueles”. Proverbios 12:10 (VM).—Spiritual Gifts 4:49-52.” 2MS 385.4

“Antes de que anocheciera, la promesa que Dios hizo a Josué se había cumplido. Todo el ejército enemigo había sido entregado en sus manos. Israel iba a recordar durante mucho tiempo los acontecimientos de aquel día. “No hubo un día como aquel, ni antes ni después de él, en que Jehová haya obedecido a la voz de un hombre, porque Jehová peleaba por Israel”. “El sol y la luna se detienen en su lugar, a la luz de tus saetas que cruzan, al resplandor de tu refulgente lanza. Con ira pisas la tierra, con furor pisoteas las naciones. Has salido para socorrer a tu pueblo”. Habacuc 3:11-13.” PP 485.1

Miércoles 22 de Octubre

El Señor luchará por ustedes


Según Éxodo 14: 13, 14, 25, ¿cuál era el plan original e ideal de Dios respecto de la participación de los israelitas en la guerra?

“Era verdad que no había posibilidad de liberación a no ser que Dios mismo interviniera en su favor; pero habiendo llegado a esta situación por seguir la dirección divina, Moisés no temía las consecuencias. Su serena y confortadora respuesta al pueblo fue: “No temáis; estad firmes y ved la salvación que Jehová os dará hoy, porque los egipcios que hoy habéis visto, no los volveréis a ver nunca más. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”. Éxodo 14:13, 14.” PP 256.2

“Pero cuando se acercaban las huestes egipcias creyéndolos presa fácil, la columna de nube se levantó majestuosa hacia el cielo, pasó sobre los israelitas, y descendió entre ellos y los ejércitos egipcios. Se interpuso como muralla de tinieblas entre los perseguidos y los perseguidores. Los egipcios no podían ver el campamento de los hebreos, y se vieron obligados a detenerse. Pero a medida que la oscuridad de la noche se espesaba, la muralla de nube se convirtió en una gran luz para los hebreos, llenando todo el campamento con un resplandor semejante a la luz del día.” PP 257.1

“Entonces volvió la esperanza a los corazones de los israelitas. Moisés levantó su voz a Dios. Y el Señor le dijo: “¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tú, alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, para que entren los hijos de Israel por medio de la mar en seco”.” PP 257.1

“El salmista describiendo el cruce del mar por Israel, cantó:
“En el mar fue tu camino
y tus sendas en las muchas aguas;
tus pisadas no fueron halladas.
Condujiste a tu pueblo como a ovejas
por mano de Moisés y de Aarón”. Salmos 77:19, 20.

Cuando Moisés extendió su vara, las aguas se dividieron, e Israel marchó en medio del mar, sobre tierra seca, mientras las aguas se mantenían como murallas a los lados. La luz de la columna de fuego de Dios brilló sobre las olas espumosas, y alumbró el camino cortado como un inmenso surco a través de las aguas del mar, que se perdía en la oscuridad de la lejana playa.” PP 257.2-257.4

““Los egipcios los siguieron, y toda la caballería del faraón, sus carros y su gente de a caballo entraron tras ellos hasta la mitad del mar. Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios”. Éxodo 14:23, 24. La misteriosa nube se transformó en una columna de fuego ante sus ojos atónitos. Los truenos retumbaron, y los relámpagos centellearon. “Las nubes echaron inundaciones de aguas: tronaron los cielos y se precipitaron tus rayos. La voz de tu trueno estaba en el torbellino; tus relámpagos alumbraron el mundo; se estremeció y tembló la tierra”. Salmos 77:17, 18. PP 257.5

“La confusión y la consternación se apoderaron de los egipcios. En medio de la ira de los elementos, en la cual oyeron la voz de un Dios airado, trataron de desandar su camino y huir hacia la orilla que habían dejado. Pero Moisés extendió su vara, y las aguas amontonadas, silbando y bramando, hambrientas de su presa, se precipitaron sobre ellos, y tragaron al ejército egipcio en sus negras profundidades.” PP 258.1

Jueves 23 de Octubre

La segunda mejor opción


Lee Éxodo 17: 7-13 y Josué 6: 15-20. ¿Qué similitudes encuentras entre estos dos relatos bélicos? ¿En qué se diferencian?

“Moisés levantó sus manos hacia el cielo, con la vara de Dios en su mano derecha, suplicando la ayuda de Dios. Entonces Israel prevaleció y hizo retroceder a sus enemigos. Cuando Moisés bajó sus manos, se vio que Israel pronto perdió todo lo que había ganado y estaba siendo vencido por sus enemigos. Moisés volvió a levantar sus manos hacia el cielo, e Israel prevaleció y el enemigo fue hecho retroceder.” 3SG 258.1

“Este acto de Moisés, al levantar sus manos hacia Dios, tenía como objetivo enseñar a Israel que, mientras confiaran en Dios, se aferraran a su fuerza y exaltaran su trono, Él lucharía por ellos y sometería a sus enemigos. Pero cuando dejaran de aferrarse a su fuerza y confiaran en su propio poder, serían aún más débiles que sus enemigos, que no conocían a Dios, y sus enemigos prevalecerían sobre ellos. Entonces Josué “derrotó a Amalec y a su pueblo a filo de espada. Y el Señor dijo a Moisés: Escribe esto por memoria en un libro, y recítalo a los oídos de Josué, porque yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo del cielo. Y Moisés edificó un altar, y lo llamó Jehová-nisi, porque dijo: “Porque Jehová ha jurado que tendrá guerra con Amalec de generación en generación”. Si los hijos de Israel no hubieran murmurado contra Jehová, él no habría permitido que sus enemigos les hicieran la guerra.” 3SG 258.2

“Dios quería mostrar a los israelitas que la conquista de Canaán no debía atribuirse a ellos. El capitán del ejército del Señor venció a Jericó. Él y sus ángeles participaron en la conquista. Cristo ordenó a los ejércitos del cielo que derribaran los muros de Jericó y prepararan la entrada para Josué y los ejércitos de Israel. Dios, en este maravilloso milagro, no solo fortaleció la fe de su pueblo en su poder para someter a sus enemigos, sino que reprendió su anterior incredulidad.” 4aSG 64.1

“Jericó había desafiado a los ejércitos de Israel y al Dios del cielo. Y al ver al ejército de Israel marchando alrededor de su ciudad una vez al día, se alarmaron; pero miraron sus fuertes defensas, sus murallas firmes y altas, y se sintieron seguros de que podrían resistir cualquier ataque. Pero cuando de repente sus firmes murallas se tambalearon y cayeron con un estruendo atronador, como truenos, quedaron paralizados por el terror y no pudieron ofrecer resistencia.” 4aSG 64.2

Viernes 24 de Octubre

Para estudiar y meditar

“El decreto de que Israel no entraría en la tierra de Canaán por cuarenta años fue una amarga desilusión para Moisés, Aarón, Caleb y Josué; pero aceptaron sin murmurar la decisión divina. Por el contrario, los que habían estado quejándose de cómo Dios los trataba y declarando que querían volver a Egipto, lloraron y se lamentaron grandemente cuando les fueron quitadas las bendiciones que habían menospreciado. Se habían quejado por nada, y ahora Dios les daba verdaderos motivos para llorar. Si se hubieran lamentado por su pecado cuando les fue presentado fielmente, no se habría pronunciado esta sentencia; pero se afligían por el castigo; su dolor no era arrepentimiento, y por lo tanto, no podía obtener la revocación de su sentencia.” PP 364.2

“Pasaron toda la noche lamentándose; pero por la mañana, renació en ellos la esperanza. Decidieron redimir su cobardía. Cuando Dios les había mandado que siguieran hacia adelante y tomaran posesión de la tierra, habían rehusado hacerlo; ahora, cuando Dios les ordenaba que se retiraran, se negaron igualmente a obedecer sus órdenes. Decidieron apoderarse de la tierra; pudiera ser que Dios aceptara su obra, y cambiara su propósito hacia ellos.” PP 364.3

“Dios les había dado el privilegio y el, deber de entrar en la tierra en el tiempo que les indicaría; pero debido a su negligencia voluntaria, se les había retirado ese permiso. Satanás había logrado su objeto de impedirles la entrada a Canaán; y ahora los incitaba a que, contrariando la prohibición divina, hicieran precisamente aquello que habían rehusado hacer cuando Dios se lo había mandado. De esa forma, el gran engañador logró la victoria al incitarlos por segunda vez a la rebelión. Habían desconfiado de que el poder de Dios acompañara sus esfuerzos por obtener la posesión de Canaán; pero ahora confiaron excesivamente en sus propias fuerzas y quisieron realizar la obra sin la ayuda divina. “Hemos pecado contra Jehová -gritaron-. Nosotros subiremos y pelearemos, conforme a todo lo que Jehová, nuestro Dios, nos ha mandado”. Deuteronomio 1:41. ¡Cuán terriblemente enceguecidos los había dejado su transgresión! Jamás les había mandado el Señor aque subieran y pelearan. No quería él que obtuvieran posesión de la tierra por la guerra, sino mediante la obediencia estricta a sus mandamientos.” PP 364.4