«Le dijo entonces Pilato: “Luego, ¿eres tú rey?”. Respondió Jesús: “Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz”» (Juan 18: 37).
Por qué permitió Dios que Abraham padeciera hambre
Abraham continuó su viaje hacia el sur; y otra vez fue probada su fe. El cielo retuvo la lluvia, los arroyos cesaron de correr por los valles, y se marchitó la hierba de las llanuras. Los ganados no encontraban pastos, y el hambre amenazaba a todo el campamento. ¿No pondría ahora el patriarca en tela de juicio la dirección de la Providencia? ¿No miraría hacia atrás anhelando la abundancia de las llanuras caldeas? Todos observaban ansiosamente para ver qué haría Abraham, a medida que una dificultad sucedía a la otra. Al ver su confianza inquebrantable, comprendían que había esperanza; sabían que Dios era su amigo y seguía guiándole. PP 107.1
Abraham no podía explicar la dirección de la Providencia; sus esperanzas no se habían cumplido; pero mantuvo su confianza en la promesa: “Haré de ti una nación grande, te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás bendición”. Génesis 12:2. Con oraciones fervientes consideró la manera de preservar la vida de su pueblo y de su ganado, pero no permitió que las circunstancias perturbaran su fe en la palabra de Dios. Para escapar del hambre fue a Egipto. No, abandonó a Canaán, ni tampoco en su extrema necesidad se volvió a la tierra de Caldea de la cual había venido, donde no había escasez de pan; sino que buscó refugio temporal tan cerca como fuera posible de la tierra prometida, con la intención de regresar pronto al sitio donde Dios lo había puesto. PP 107.2
En su providencia, el Señor proporcionó esta prueba a Abraham para enseñarle lecciones de sumisión, paciencia y fe, lecciones que habían de conservarse por escrito para beneficio de todos los que posteriormente iban a ser llamados a soportar aflicciones. Dios dirige a sus hijos por senderos que ellos desconocen; pero no olvida ni desecha a los que depositan su confianza en él. Permitió que Job fuera atribulado pero no lo abandonó. Consintió en que el amado Juan fuera desterrado a la solitaria isla de Patmos, pero el Hijo de Dios lo visitó allí, y pudo ver escenas de gloria inmortal. PP 107.3
Dios permite que las pruebas asedien a los suyos, para que mediante su constancia y obediencia puedan enriquecerse espiritualmente, y para que su ejemplo sea una fuente de poder para otros. “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal”. Jeremías 29:11. Los mismos sufrimientos que prueban más severamente nuestra fe, y que nos hacen pensar que Dios nos ha olvidado, sirven para llevarnos más cerca de Cristo, para que echemos todas nuestras cargas a sus pies, y para que sintamos la paz que nos ha de dar en cambio. PP 107.4
Dios probó siempre a su pueblo en el crisol de la aflicción. Es en el fuego del crisol donde la escoria se separa del oro puro del carácter cristiano. Jesús vigila la prueba; él sabe qué se necesita para purificar el precioso metal, a fin de que refleje la luz de su amor. Es mediante pruebas estrictas y reveladoras cómo Dios disciplina a sus siervos. Él ve que algunos tienen aptitudes que pueden usarse en el progreso de su obra, y los somete a pruebas. En su providencia, los coloca en situaciones que prueban su carácter, y revelan defectos y debilidades que estaban ocultos para ellos mismos. Les da la oportunidad de corregir estos defectos, y de prepararse para su servicio. Les muestra sus propias debilidades, y les enseña a depender de él; pues él es su única ayuda y salvaguardia. Así se alcanza su propósito. Son educados, adiestrados, disciplinados y preparados a fin de cumplir el gran propósito para el cual recibieron sus capacidades. Cuando Dios los llama a trabajar, están listos, y los ángeles pueden ayudarlos en la obra que debe hacerse en la tierra. PP 108.1
Lee Juan 18: 37. ¿Qué nos dice este texto acerca de la obra de Cristo para contrarrestar los engaños del Enemigo? ¿Qué significa el hecho de que Jesús es Rey?
El gobierno bajo el cual Jesús vivía era corrompido y opresivo; por todos lados había abusos clamorosos: extorsión, intolerancia y crueldad insultante. Sin embargo, el Salvador no intentó hacer reformas civiles, no atacó los abusos nacionales ni condenó a los enemigos nacionales. No intervino en la autoridad ni en la administración de los que estaban en el poder. El que era nuestro ejemplo se mantuvo alejado de los gobiernos terrenales. No porque fuese indiferente a los males de los hombres, sino porque el remedio no consistía en medidas simplemente humanas y externas. Para ser eficiente, la cura debía alcanzar a los hombres individualmente, y debía regenerar el corazón. DTG 470.3
No por las decisiones de los tribunales o los consejos o asambleas legislativas, ni por el patrocinio de los grandes del mundo, ha de establecerse el reino de Cristo, sino por la implantación de la naturaleza de Cristo en la humanidad por medio de la obra del Espíritu Santo. “Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre: los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios.”8Juan 1:12, 13. En esto consiste el único poder capaz de elevar a la humanidad. Y el agente humano que ha de cumplir esta obra es la enseñanza y la práctica de la Palabra de Dios. DTG 471.1
Díjole entonces Pilato: ¿Luego rey eres tú? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.” DTG 675.2
Cristo afirmó que su palabra era en sí misma una llave que abriría el misterio para aquellos que estuviesen preparados para recibirlo. Esta palabra tenía un poder que la recomendaba, y en ello estribaba el secreto de la difusión de su reino de verdad. Deseaba que Pilato comprendiese que únicamente si recibía y aceptaba la verdad podría reconstruirse su naturaleza arruinada. DTG 675.3
Lee Romanos 3: 23 al 26 y 5: 8. ¿Qué revelan estos pasajes acerca de la forma en que Cristo demuestra la falsedad de las acusaciones del Diablo?
Se ha dispuesto gracia abundante para que el alma creyente pueda ser preservada del pecado, pues todo el cielo, con sus recursos ilimitados, ha sido colocado a nuestra disposición. Hemos de extraer del pozo de la salvación. Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree. Somos pecadores por nosotros mismos, pero somos justos en Cristo. Habiéndonos hecho justos por medio de la justicia imputada de Cristo, Dios nos declara justos y nos trata como a tales. Nos contempla como a sus hijos amados. Cristo obra contra el poder del pecado, y donde abundó el pecado, sobreabunda la gracia. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”. Romanos 5:1, 2. 1MS 461.2
«Cuando Cristo inclinó la cabeza y murió, se llevó consigo a la tierra los pilares del reino de Satanás. Él venció a Satanás. FLB 50.3
«Cristo se sometió a la crucifixión, aunque la hueste celestial podría haberlo liberado. Los ángeles sufrieron con Cristo. Dios mismo fue crucificado con Cristo; porque Cristo era uno con el Padre. Los que rechazan a Cristo, los que no quieren que este hombre gobierne sobre ellos, eligen ponerse bajo el dominio de Satanás, hacer su obra como sus esclavos. Sin embargo, por ellos Cristo entregó su vida en el Calvario.61» FLB 50.4
Lee Apocalipsis 12: 10 al 12 a la luz de Génesis 3: 15. ¿Cómo arroja luz este pasaje sobre el significado cósmico de la victoria de Cristo en la Cruz?
Satanás vió que su disfraz le había sido arrancado. Su administración quedaba desenmascarada delante de los ángeles que no habían caído y delante del universo celestial. Se había revelado como homicida. Al derramar la sangre del Hijo de Dios, había perdido la simpatía de los seres celestiales. Desde entonces su obra sería restringida. Cualquiera que fuese la actitud que asumiese, no podría ya acechar a los ángeles mientras salían de los atrios celestiales, ni acusar ante ellos a los hermanos de Cristo de estar revestidos de ropas de negrura y contaminación de pecado. Estaba roto el último vínculo de simpatía entre Satanás y el mundo celestial. DTG 709.3
Sin embargo, Satanás no fué destruído entonces. Los ángeles no comprendieron ni aun entonces todo lo que entrañaba la gran controversia. Los principios que estaban en juego habían de ser revelados en mayor plenitud. Y por causa del hombre, la existencia de Satanás debía continuar. Tanto el hombre como los ángeles debían ver el contraste entre el Príncipe de la luz y el príncipe de las tinieblas. El hombre debía elegir a quién quería servir. DTG 709.4
Lee Isaías 5: 1 al 4. ¿Quién habla en estos versículos? ¿De quién habla Isaías? ¿A quiénes representan la viña y el viñador? ¿Qué significan las acciones del viñador en favor de la viña? ¿Cuál es el resultado?
Por medio de Moisés Dios había presentado a su pueblo los resultados de la infidelidad. Al negarse a cumplir su pacto, se separaría de la vida de Dios; y la bendición de él ya no podría descansar sobre ese pueblo. A veces estas amonestaciones fueron escuchadas, y ricas bendiciones fueron otorgadas a la nación judía y por su medio a los pueblos que la rodeaban. Pero en su historia fué más frecuente que sus hijos se olvidaran de Dios y perdieran de vista el gran privilegio que tenían como representantes suyos. Le privaron del servicio que él requería de ellos, y privaron a sus semejantes de la dirección religiosa y del ejemplo santo que debían darles. Desearon apropiarse de los frutos del viñedo sobre el cual habían sido puestos como mayordomos. Su codicia los hizo despreciar aun por los paganos; y el mundo gentil se vió así inducido a interpretar erróneamente el carácter de Dios y las leyes de su reino. PR 14.2
Con corazón paternal, Dios soportó a su pueblo. Intercedió con él mediante las misericordias que le concedía y por las que le retiraba. Con paciencia le señaló sus pecados, y esperó que le reconociese. Envió profetas y mensajeros para instar a los labradores a que reconociesen los derechos de su Señor; pero en vez de ser bienvenidos, aquellos hombres de discernimiento y poder espirituales fueron tratados como enemigos. Los labradores los persiguieron y mataron. Dios mandó otros mensajeros, pero recibieron el mismo trato que los primeros, y los labradores fueron aun más resueltos en su saña. PR 14.3
El hecho de que el favor divino le fuera retirado a Israel durante el destierro indujo a muchos a arrepentirse. Sin embargo, después de regresar a la tierra de promisión, el pueblo judío repitió los errores de generaciones anteriores, y se puso en conflicto político con las naciones circundantes. Los profetas a quienes Dios envió para corregir los males prevalecientes, fueron recibidos con la misma suspicacia y el mismo desprecio que habían arrostrado los mensajeros de tiempos anteriores; y así, de siglo en siglo, los guardianes de la viña fueron aumentando su culpabilidad. PR 15.1
La buena cepa plantada por Dios en las colinas de Palestina fué despreciada por los hombres de Israel, y fué finalmente arrojada por encima de la cerca; la lastimaron y pisotearon, y hasta alentaron la esperanza de haberla destruído para siempre. El Viñatero sacó la vid, y la ocultó de su vista. Volvió a plantarla, pero al otro lado de la cerca, de modo que la cepa ya no fuese visible. Las ramas colgaban por encima de la cerca, y podían unírseles injertos, pero el tronco mismo fué puesto donde el poder de los hombres no pudiese alcanzarlo ni dañarlo. PR 15.2
Para la iglesia de Dios, que custodia su viña en la tierra hoy, resultan de un valor especial los mensajes de consejo y admonición dados por los profetas que presentaron claramente el propósito eterno del Señor en favor de la humanidad. En las enseñanzas de los profetas, el amor de Dios hacia la raza perdida y el plan que trazó para salvarla quedan claramente revelados. El tema de los mensajeros que Dios envió a su iglesia a través de los siglos transcurridos fué la historia del llamamiento dirigido a Israel, sus éxitos y fracasos, cómo recobró el favor divino, cómo rechazó al Señor de la viña y cómo el plan secular será realizado por un remanente piadoso en favor del cual se cumplirán todas las promesas del pacto. Y hoy el mensaje de Dios a su iglesia, a aquellos que se ocupan en su viña como fieles labradores, no es otro que el dado por el profeta antiguo: “En aquel día cantad de la viña del vino rojo. Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; guardaréla de noche y de día, porque nadie la visite.”. Isaías 27:2, 3. PR 15.3
Espere Israel en Dios. El Señor de la viña está ahora mismo juntando de entre los hombres de todas las naciones y todos los pueblos los preciosos frutos que ha estado aguardando desde hace mucho. Pronto vendrá a los suyos; y en aquel alegre día se habrá cumplido finalmente su eterno propósito para la casa de Israel. “Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la haz del mundo se henchirá de fruto.”. Isaías 27:6. PR 16.1
Lee Mateo 21: 33–39 teniendo en mente la pregunta de Isaías 5: 4. ¿Qué más se podría haber hecho por la viña que no se haya hecho antes?
“Fue un hombre, padre de familia—dijo Cristo—, el cual plantó una viña; y la cercó de vallado, y cavó en ella un lagar, y edificó una torre, y la dio a renta a labradores, y se partió lejos”. PVGM 227.2
El profeta Isaías describe esta viña: “Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en un recuesto, lugar fértil. Habíala cercado, y despedregádola y plantádola de vides escogidas: había edificado en medio de ella una torre, y también asentado un lagar en ella; y esperaba que llevase uvas”.1Isaías 5:1, 2. PVGM 227.3
El labrador escoge una parcela de terreno en el desierto; la cerca, la limpia, la trabaja, la planta con vides escogidas, esperando una rica cosecha. Espera que este terreno, en su superioridad con respecto al desierto inculto, le honre mostrando los resultados de su cuidado y los afanes con que lo cultivó. Así Dios había escogido a un pueblo de entre el mundo para que fuera preparado y educado por Cristo. El profeta dice: “La viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta suya deleitosa”.2Isaías 5:7. Sobre ese pueblo Dios había prodigado grandes privilegios, bendiciéndolo ricamente con su abundante bondad. Esperaba que lo honraran llevando fruto. Habían de revelar los principios de su reino. En medio de un mundo caído e impío habían de representar el carácter de Dios. PVGM 227.4
Al igual que la viña del Señor, habían de producir un fruto completamente diferente del de las naciones paganas. Esos pueblos idólatras se habían entregado a la iniquidad. Sin ninguna restricción se ejercían la violencia, el crimen, la gula, la opresión y las prácticas más corruptas. La iniquidad, la degradación y la miseria eran el fruto del árbol corrupto. Muy diferente había de ser el fruto dado por la viña plantada por Dios. PVGM 228.1
El privilegio de la nación judía era el de representar el carácter de Dios tal como había sido revelado a Moisés. En respuesta a la oración de Moisés: “Ruégote que me muestres tu gloria”, el Señor le prometió: “Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro”. “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: Jehová, Jehová, fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad; que guarda la misericordia en millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado”.3Éxodo 33:18, 19; 34:6, 7. Este era el fruto que Dios deseaba de su pueblo. En la pureza de sus caracteres, en la santidad de sus vidas, en su misericordia, en su amante bondad y compasión, habían de mostrar que “la ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma”.4Salmos 19:7. PVGM 228.2
El propósito de Dios era impartir ricas bendiciones a todo el mundo mediante la nación judía. Por medio de Israel había de prepararse el camino para la difusión de su luz a todo el mundo. Las naciones de la tierra, al seguir prácticas corruptas, habían perdido el conocimiento de Dios. Sin embargo, en su misericordia, Dios no las rayó de la existencia. Se propuso darles la oportunidad de llegar a conocerlo mediante su iglesia. Quería que los principios revelados por medio de su pueblo fueran los medios de restaurar la imagen moral de Dios en el hombre. PVGM 228.3
Para cumplir este propósito, Dios llamó a Abrahán a salir de su parentela idólatra, y le indicó que morara en la tierra de Canaán. “Haré de ti una nación grande, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”,5Génesis 12:2. le dijo. PVGM 229.1
Los descendientes de Abrahán, Jacob y su posteridad, fueron llevados a Egipto, para que en medio de aquella grande e impía nación pudieran revelar los principios del reino de Dios. La integridad de José y su maravillosa obra al preservar la vida de toda la nación egipcia, fue una representación de la vida de Cristo. Moisés y muchos otros fueron testigos de Dios. PVGM 229.2
Lee Romanos 3: 1 al 4 a la luz de Isaías 5: 3 y 4. ¿Qué enseña esto acerca de la vindicación de Dios en el Conflicto Cósmico?
“’¿Qué más se ha podido hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella?’. Pregunta Dios. “¿Por qué, cuando yo esperaba que diera uvas, dio uvas silvestres?”. Cuando Dios pidió fruto en su tiempo, el pueblo judío se sorprendió de que esperara algo semejante. Profesaban ser el pueblo más piadoso de la tierra. Habían sido empleados como guardianes y limosneros de la verdad, y deberían haber usado los bienes del Señor para bendecir y beneficiar al mundo. Pero abusaron de los mensajeros que les fueron enviados; y cuando Dios envió a su Hijo, el heredero de la herencia, lo levantaron en la cruz del Calvario. Un día verán el resultado de su impenitencia. Ya no se oirán las súplicas del amor infinito; sino que la ira del Cordero, el poder que desafiaron, caerá sobre ellos como una roca, moliéndolos hasta hacerlos polvo. RH 17 de julio de 1900, par. 16
“¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿O qué provecho hay en la circuncisión? Mucho en todo: principalmente, porque a ellos les fueron encomendados los oráculos de Dios”. Pero lo que habría sido su mayor bendición se convirtió en su condenación, porque fueron desobedientes, ingratos, impíos”. RH 17 de julio de 1900, par. 17
Lee Apocalipsis 15: 3 y 19: 1 al 6. ¿Qué enseñan estos pasajes sobre la vindicación final del nombre de Dios?
Toda cuestión de verdad y error en la controversia que tanto ha durado, ha quedado aclarada. Los resultados de la rebelión y del apartamiento de los estatutos divinos han sido puestos a la vista de todos los seres inteligentes creados. El desarrollo del gobierno de Satanás en contraste con el de Dios, ha sido presentado a todo el universo. Satanás ha sido condenado por sus propias obras. La sabiduría de Dios, su justicia y su bondad quedan por completo reivindicadas. Queda también comprobado que todos sus actos en el gran conflicto fueron ejecutados de acuerdo con el bien eterno de su pueblo y el bien de todos los mundos que creó. “Todas tus obras alabarán, oh Jehová, y tus piadosos siervos te bendecirán”. Salmos 145:10 (VM). La historia del pecado atestiguará durante toda la eternidad que con la existencia de la ley de Dios se vincula la dicha de todos los seres creados por él. En vista de todos los hechos del gran conflicto, todo el universo, tanto los justos como los rebeldes, declaran al unísono: “¡Justos y verdaderos son tus caminos, oh Rey de los siglos!” CS 650.3
El universo entero contempló el gran sacrificio hecho por el Padre y el Hijo en beneficio del hombre. Ha llegado la hora en que Cristo ocupa el puesto a que tiene derecho, y es exaltado sobre los principados y potestades, y sobre todo nombre que se nombra. A fin de alcanzar el gozo que le fuera propuesto—el de llevar muchos hijos a la gloria—sufrió la cruz y menospreció la vergüenza. Y por inconcebiblemente grandes que fuesen el dolor y el oprobio, mayores aún son la dicha y la gloria. Echa una mirada hacia los redimidos, transformados a su propia imagen, y cuyos corazones llevan el sello perfecto de lo divino y cuyas caras reflejan la semejanza de su Rey. Contempla en ellos el resultado de las angustias de su alma, y está satisfecho. Luego, con voz que llega hasta las multitudes reunidas de los justos y de los impíos, exclama: “¡Contemplad el rescate de mi sangre! Por estos sufrí, por estos morí, para que pudiesen permanecer en mi presencia a través de las edades eternas”. Y de entre los revestidos con túnicas blancas en torno del trono, asciende el canto de alabanza: “¡Digno es el Cordero que ha sido inmolado, de recibir el poder, y la riqueza, y la sabiduría, y la fortaleza, y la honra, y la gloria, y la bendición!” Apocalipsis 5:12 (VM). CS 651.1
En cuanto a Israel declara Dios: “Y yo te planté de buen vidueño, simiente verdadera toda ella: ¿cómo pues te me has tornado sarmientos de vid extraña?” Jeremías 2:21. “Es Israel una frondosa viña, haciendo fruto para sí.” Oseas 10:1. “Ahora pues, vecinos de Jerusalem y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. ¿Qué más se había de hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que llevase uvas, ha llevado uvas silvestres? HAp 13.3
“Os mostraré pues ahora lo que haré yo a mi viña: Quitaréle su vallado, y será para ser consumida; aportillaré su cerca, y será para ser hollada; haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerá el cardo y las espinas; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta suya deleitosa. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.” Isaías 5:3-7. “No corroborasteis las flacas, ni curasteis la enferma; no ligasteis la perniquebrada, ni tornasteis la amontada, ni buscasteis la perdida; sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.” Ezequiel 34:4. HAp 13.4
Los jefes judíos se consideraban a sí mismos demasiado sabios para necesitar instrucción, demasiado justos para necesitar salvación, demasiado altamente honrados para necesitar el honor que proviene de Cristo. El Salvador se apartó de ellos para confiar a otros los privilegios que ellos habían profanado y la obra que habían descuidado. La gloria de Dios debe ser revelada, su palabra afirmada. El reino de Cristo debe establecerse en el mundo. La salvación de Dios debe darse a conocer en las ciudades del desierto; y los discípulos fueron llamados para realizar la obra que los jefes judíos no habían hecho. HAp 14.1