Confianza solo en Cristo

Lección 6, 1er Trimestre, del 31 de enero al 6 de febrero de 2026

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Tarde de Sabbat 31 de Enero

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“a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.” RVR1960 — Filipenses 3:10, 11


“El buen árbol producirá buenos frutos. Si el fruto es desagradable al paladar e inútil, el árbol es malo. Así también el fruto que se produce en la vida atestigua las condiciones del corazón y la excelencia del carácter. Las buenas obras no pueden comprar la salvación, pero son una evidencia de la fe que obra por el amor y purifica el alma. Y aunque la recompensa eterna no nos es concedida por causa de nuestros méritos, estará, sin embargo, en proporción con la obra hecha por medio de la gracia de Cristo.” DTG 281.1

“Que quede claro y sin lugar a dudas que no es posible influir en nuestra posición ante Dios ni en los dones que Él nos concede mediante los méritos de las criaturas. Si la fe y las obras pudieran comprar el don de la salvación para cualquiera, entonces el Creador estaría en deuda con la criatura. Aquí hay una oportunidad para que la falsedad sea aceptada como verdad. Si cualquier hombre pudiera merecer la salvación por cualquier cosa que hiciera, entonces estaría en la misma posición que el católico de hacer penitencia por sus pecados. La salvación, entonces, es en parte una deuda que se puede ganar como salario. Si el hombre no puede, por ninguna de sus buenas obras, merecer la salvación, entonces debe ser totalmente por gracia, recibida por el hombre como pecador porque recibe y cree en Jesús. Es totalmente un don gratuito. La justificación por la fe está fuera de toda controversia. Y toda esta controversia termina tan pronto como se resuelve la cuestión de que los méritos del hombre caído en sus buenas obras nunca pueden procurarle la vida eterna. —Manuscrito 36, 1890, 2, 3. («Peligro de las ideas falsas sobre la justificación por la fe», sin fecha).” 3MR 420.3

Domingo 1 de Febrero

Regocijándonos en el Señor


Lee Filipenses 3: 1-3. ¿Qué aspectos positivos y negativos menciona Pablo en este pasaje, y cómo se relacionan entre sí? ¿Cómo describe a los creyentes?

“Si bien la vida del cristiano ha de ser caracterizada por la humildad, no debe señalarse por la tristeza y la denigración de sí mismo. Todos tienen el privilegio de vivir de manera que Dios los apruebe y los bendiga. No es la voluntad de nuestro Padre celestial que estemos siempre en condenación y tinieblas. Marchar con la cabeza baja y el corazón lleno de preocupaciones relativas a uno mismo no es prueba de verdadera humildad. Podemos acudir a Jesús y ser purificados, y permanecer ante la ley sin avergonzarnos ni sentir remordimientos. “Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, mas conforme al Espíritu”. Romanos 8:1.” CS 469.2

“Por medio de Jesús, los hijos caídos de Adán son hechos “hijos de Dios”. “Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos”. Hebreos 2:11. La vida del cristiano debe ser una vida de fe, de victoria y de gozo en Dios. “Todo aquel que es engendrado de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo, a saber, nuestra fe”. 1 Juan 5:4 (VM). Con razón declaró Nehemías, el siervo de Dios: “El gozo de Jehová es vuestra fortaleza”. Nehemías 8:10. Y San Pablo dijo: “Gozaos en el Señor siempre: otra vez os digo: Que os gocéis”. “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. Filipenses 4:4; 1 Tesalonicenses 5:16-18.” CS 469.3

“Tales son los frutos de la conversión y de la santificación según la Biblia; y es porque el mundo cristiano mira con tanta indiferencia los grandes principios de justicia expuestos en la Palabra de Dios, por lo que se ven tan raramente estos frutos. Esta es la razón por la que se ve tan poco de esa obra profunda y duradera del Espíritu de Dios que caracterizaba los reavivamientos en tiempos pasados.” CS 469.4

“Por medio de la contemplación nos transformamos. Pero como esos sagrados preceptos en los cuales Dios reveló a los hombres su perfección y santidad son tenidos en poco y el espíritu del pueblo se deja atraer por las enseñanzas y teorías humanas, nada tiene de extraño que en consecuencia se vea un enfriamiento de la piedad viva en la iglesia. El Señor dice: “Dejáronme a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas que no detienen aguas”. Jeremías 2:13.” CS 470.1

““Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos [...]. Antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Y será como el árbol plantado junto a arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará”. Salmos 1:1-3. Solo en la medida en que la ley de Dios sea repuesta en el lugar que le corresponde habrá un avivamiento de la piedad y fe primitivas entre los que profesan ser su pueblo. “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma”. Jeremías 6:16.” CS 470.2

Lunes 2 de Febrero

La «vida pasada» de Pablo


En Filipenses 3: 4-6, Pablo enumera algunas cosas de su vida pasada de las que alguna vez se enorgulleció. ¿Cuáles son? ¿Cómo describirías lo «bueno» de tu propia vida (pasada y presente)?

“Saulo de Tarso sobresalía entre los dignatarios judíos que se habían excitado por el éxito de la proclamación del Evangelio. Aunque ciudadano romano por nacimiento, era Saulo de linaje judío, y había sido educado en Jerusalén por los más eminentes rabinos. Era Saulo “del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, Hebreo de Hebreos; cuanto a la ley, Fariseo; cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.” Filipenses 3:5, 6. Los rabinos lo consideraban como un joven muy promisorio, y acariciaban grandes esperanzas respecto a él como capaz y celoso defensor de la antigua fe. Su elevación a miembro del Sanedrín lo colocó en una posición de poder.” HAp 92.1

“Saulo había tomado una parte destacada en el juicio y la condena de Esteban; y las impresionantes evidencias de la presencia de Dios con el mártir le habían inducido a dudar de la justicia de la causa que defendía contra los seguidores de Jesús. Su mente estaba profundamente impresionada. En su perplejidad, se dirigió a aquellos en cuya sabiduría y juicio tenía plena confianza. Los argumentos de los sacerdotes y príncipes lo convencieron finalmente de que Esteban era un blasfemo, de que el Cristo a quien el discípulo martirizado había predicado era un impostor, y de que los que desempeñaban cargos sagrados tenían razón.” HAp 92.2

“No llegó Saulo sin luchas graves a esta conclusión. Pero al fin, su educación y sus prejuicios, su respeto por sus antiguos maestros y el orgullo motivado por su popularidad, le fortalecieron para rebelarse contra la voz de la conciencia y la gracia de Dios. Y habiendo decidido plenamente que los sacerdotes y escribas tenían razón, Saulo se volvió acérrimo en su oposición a las doctrinas enseñadas por los discípulos de Jesús. La actividad de Saulo en lograr que los santos hombres y mujeres fueran arrastrados a los tribunales, donde los condenaban a la cárcel y aun a la muerte, por el solo hecho de creer en Jesús, llenó de tristeza y lobreguez a la recién organizada iglesia, e indujo a muchos a buscar seguridad en la huída.” HAp 92.3

“Los que fueron arrojados de Jerusalén por esta persecución “iban por todas partes anunciando la palabra.” Hechos 8:4. Una de las ciudades donde se refugiaron fué Damasco, donde la nueva fe ganó muchos conversos.” HAp 93.1

“Los sacerdotes y magistrados esperaban que con vigilante esfuerzo y acerba persecución podría extirparse la herejía. Por entonces creyeron necesario extender a otros lugares las resueltas medidas tomadas en Jerusalén contra las nuevas enseñanzas. Para esta labor especial, que deseaban realizar en Damasco, ofreció Saulo sus servicios. “Respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al príncipe de los sacerdotes, y demandó de él letras para Damasco a las sinagogas, para que si hallase algunos hombres o mujeres de esta secta, los trajese presos a Jerusalem.” Así, “con potestad y comisión de los príncipes de los sacerdotes” (Hechos 26:12), Saulo de Tarso, en la fuerza de su edad viril e inflamado de un celo equivocado, emprendió el memorable viaje en que iba a ocurrirle el singular suceso que cambiaría por completo el curso de su vida.” HAp 93.2

“El último día del viaje, “en mitad del día,” los fatigados caminantes, al acercarse a Damasco, vieron las amplias extensiones de tierra fértil, los hermosos jardines y los fructíferos huertos, regados por las frescas corrientes de las montañas circundantes. Después del largo viaje a través de desolados desiertos, tales escenas eran en verdad refrigerantes. Mientras Saulo con sus compañeros contemplaban con admiración la fértil llanura y la hermosa ciudad que se hallaba abajo, “súbitamente” vieron una luz del cielo, “la cual—según él declaró después—me rodeó y a los que iban conmigo;” “una luz del cielo que sobrepujaba el resplandor del sol” (Hechos 26:13, 14), demasiado esplendente para que la soportaran ojos humanos. Ofuscado y aturdido, cayó Saulo postrado en tierra.” HAp 93.3

“Mientras la luz brillaba en derredor de ellos, Saulo oyó “una voz que le decía” “en lengua hebraica”: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él dijo: Yo soy Jesús a quien tú persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijón.”” HAp 94.1

Martes 3 de Febrero

Lo importante


Juan 9 cuenta la historia de otro hombre que era ciego y luego vio a Jesús con claridad. Jesús dijo que había venido al mundo «para que los que no ven, vean; y los que creen que ven sean cegados» (Juan 9: 39). ¿Cómo podrías aplicar este principio a tu propia vida?

“Había un grupo de fariseos reunido cerca, y el verlos trajo a la mente de Jesús el contraste que siempre se manifestaba en el efecto de sus obras y palabras. Dijo: “Yo, para juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.” Cristo había venido para abrir los ojos ciegos, para dar luz a los que moran en tinieblas. Había declarado ser la luz del mundo, y el milagro que acababa de realizar era un testimonio de su misión. El pueblo que contempló al Salvador en su venida fué favorecido con una manifestación más abundante de la presencia divina que la que el mundo jamás había gozado antes. El conocimiento de Dios fué revelado más perfectamente. Pero por esta misma revelación, los hombres fueron juzgados. Su carácter fué probado, y determinado su destino.” DTG 440.5

“La manifestación del poder divino que le había dado al ciego vista natural tanto como espiritual, había sumido a los fariseos en tinieblas más profundas. Algunos de sus oyentes, al sentir que las palabras de Cristo se aplicaban a ellos, preguntaron; “¿Somos nosotros también ciegos?” Jesús respondió: “Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado.” Si Dios hubiese hecho imposible para vosotros ver la verdad, vuestra ignorancia no implicaría culpa. “Mas ahora ... decís, Vemos.” Os creéis capaces de ver, y rechazáis el único medio por el cual podríais recibir la vista. A todos los que percibían su necesidad, Jesús les proporcionaba ayuda infinita. Pero los fariseos no confesaban necesidad alguna; rehusaban venir a Cristo, y por lo tanto fueron dejados en una ceguedad de la cual ellos mismos eran culpables. Jesús dijo: “Vuestro pecado permanece.”” DTG 441.1

“Los fariseos eran espiritualmente ciegos y eran líderes de ciegos. La ceguera física que Jesús había sanado en el hombre nacido ciego no era tan peligrosa como la ceguera moral de aquellos que tenían pruebas y más pruebas sobre el carácter divino del Redentor del mundo y, sin embargo, cerraban los ojos de su entendimiento y se negaban a ver, porque eran demasiado arrogantes para dejarse instruir por Cristo. Afirmaban ser eruditos en las Escrituras, tener visión espiritual, pero hacían de las especificaciones más claras sobre Cristo un asunto diferente de lo que atestiguaban los registros. «La tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, por el mar, más allá del Jordán, Galilea de los gentiles; el pueblo que estaba sentado en tinieblas vio gran luz; y a los que estaban sentados en la región y sombra de muerte, les ha resplandecido la luz». La luz del mundo brillaba en medio de la oscuridad moral, y la oscuridad no la comprendía. La oscuridad que cegaba las mentes de los fariseos era mucho más deplorable que la oscuridad que cegaba los ojos del hombre que había nacido ciego.” ST November 6, 1893, par. 2

Miércoles 4 de Febrero

La fe de Cristo


La expresión «ser hallado en él», es decir, en Cristo, es interesante. Lee Efesios 1: 4; 2 Corintios 5: 21; Colosenses 2: 9; y Gálatas 2: 20. A la luz de estos pasajes, ¿cómo entiendes las palabras de Pablo?

“En sus promesas y amonestaciones, Jesús se dirige a mí. Dios amó de tal manera al mundo, que dió a su Hijo unigénito, para que, creyendo en él, yo no perezca, sino tenga vida eterna. Lo experimentado según se relata en la Palabra de Dios ha de ser lo que yo experimente. La oración y la promesa, el precepto y la amonestación, son para mí. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí.”10Gálatas 2:20. A medida que la fe recibe y se asimila así los principios de la verdad, vienen a ser parte del ser y la fuerza motriz de la vida. La Palabra de Dios, recibida en el alma, amolda los pensamientos y entra en el desarrollo del carácter.” DTG 355.1

“Mirando constantemente a Jesús con el ojo de la fe, seremos fortalecidos. Dios hará las revelaciones más preciosas a sus hijos hambrientos y sedientos. Hallarán que Cristo es un Salvador personal. A medida que se alimenten de su Palabra, hallarán que es espíritu y vida. La Palabra destruye la naturaleza terrenal y natural e imparte nueva vida en Cristo Jesús. El Espíritu Santo viene al alma como Consolador. Por el factor transformador de su gracia, la imagen de Dios se reproduce en el discípulo; viene a ser una nueva criatura. El amor reemplaza al odio y el corazón recibe la semejanza divina. Esto es lo que quiere decir vivir de “toda palabra que sale de la boca de Dios.” Esto es comer el Pan que descendió del cielo.” DTG 355.2

Lee Filipenses 3: 9. ¿Qué dos cosas contrasta Pablo, y por qué es importante recordar siempre este contraste?

“Una cosa es leer y enseñar la Biblia, y otra cosa es tener mediante la práctica, injertados sus principios de vida y de santidad en el alma... “Por gracia sois salvos por la fe”. Efesios 2:8. La mente debería educarse a ejercer la fe antes que a acariciar la duda, la suspicacia y los celos. Estamos demasiado inclinados a considerar los obstáculos como imposibles de superarse. El tener fe en las promesas de Dios, el avanzar por fe sin dejarse dominar por las circunstancias es una lección dura de aprender, y sin embargo es una necesidad impostergable para cada hijo de Dios el aprender esta lección. Debe cultivarse siempre la gracia de Dios mediante Cristo porque nos es dada como la única manera de acercarnos a Dios…” ELC 111.2

“La fe mencionada en la Palabra de Dios exige una vida en la cual la fe en Cristo sea un principio activo y viviente. Es la voluntad de Dios que la fe en Cristo sea perfeccionada por las obras. El conecta la salvación y la vida eterna de los que creen con estas obras, y mediante éstas provee para que la luz de la verdad vaya a toda nación y pueblo. Este es el fruto de la operación del Espíritu de Dios.” ELC 111.3

“Mostramos nuestra fe en Dios obedeciendo sus órdenes. La fe siempre se expresa en palabras y acciones. Produce resultados prácticos, porque es un elemento vital de la existencia. La vida que está modelada por la fe engendra un propósito de avanzar, de ir adelante siguiendo las pisadas de Cristo.—The Review and Herald, 17 de marzo de 1910.” ELC 111.4

Jueves 5 de Febrero

Solo una cosa: conocer a Cristo


Lee Filipenses 3: 10–16. ¿Cuáles son algunos de los puntos principales que Pablo destaca en este pasaje?

“La vocación de Pablo requería de él servicios de diversas clases: trabajaba con las manos para ganarse la vida, fundaba iglesias y escribía cartas a las iglesias ya establecidas. No obstante, en medio de estas diversas labores, declaró: “Una cosa hago”. Filipenses 3:13. Un propósito permanecía constantemente delante de él en todas sus tareas: ser fiel a Cristo quien, cuando él blasfemaba su nombre y empleaba toda clase de medios disponibles para que otros blasfemaran también, se le reveló. El gran propósito de su vida consistía en servir y honrar a Aquel cuyo nombre antes había despreciado tanto. Su gran deseo consistía en ganar almas para el Salvador. Los judíos y gentiles podían oponerse y perseguirlo, pero nada lo haría apartarse de ese propósito.” HR 325.3

“Al escribir a los filipenses describió su experiencia antes y después de su conversión. “Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible”. Filipenses 3:4-6.” HR 326.1

“Después de su conversión su testimonio fue: “Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe”. Filipenses 3:8, 9.” HR 326.2

“La justicia que hasta ese momento había creído que era tan valiosa, ahora le parecía carente de valor. El anhelo de su alma era: “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos. No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual también fui asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Filipenses 3:10-14.” HR 326.3

Viernes 6 de Febrero

Para estudiar y meditar

“La conversión de Saulo es una impresionante evidencia del poder milagroso del Espíritu Santo para convencer de pecado a los hombres. El había creído en verdad que Jesús de Nazaret menospreció la ley de Dios, y que enseñó a sus discípulos que ella no estaba en vigor. Pero después de su conversión, Saulo reconoció a Jesús como Aquel que había venido al mundo con el expreso propósito de vindicar la ley de su Padre. Estaba convencido de que Jesús era el originador de todo el sistema judío de los sacrificios. Vió en la crucifixión el tipo, que se había encontrado con la realidad simbolizada; que Jesús había cumplido las profecías del Antiguo Testamento concernientes al Redentor de Israel.” HAp 98.2

“En el relato de la conversión de Saulo se nos dan importantes principios que deberíamos tener siempre presentes. Saulo fué puesto directamente en presencia de Cristo. Era uno a quien Cristo había destinado a una obra importantísima, uno que había de ser “instrumento escogido;” sin embargo, el Señor no le habló ni una sola vez de la obra que le había señalado. Lo detuvo en su carrera y lo convenció de pecado; pero cuando Saulo preguntó: “¿Qué quieres que haga?” el Salvador colocó al inquiridor judío en relación con su iglesia, para que conociera allí la voluntad de Dios concerniente a él.” HAp 98.3

“La maravillosa luz que iluminó las tinieblas de Saulo era obra del Señor; pero había también una obra que tenían que hacer por él los discípulos. Cristo realizó la obra de revelación y convicción; y ahora el penitente estaba en condición de aprender de aquellos a quienes Dios ordenó para que enseñaran su verdad.” HAp 98.4