Vida y muerte

Lección 3, 1er Trimestre, del 10 al 16 de enero de 2026

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Tarde de Sabbat 10 de enero

Memory Text:

“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” RVR1960 — Filipenses 1:21


“Mientras la cruz del Calvario proclama el carácter inmutable de la ley, declara al universo que la paga del pecado es muerte. El grito agonizante del Salvador: “Consumado es”, fue el toque de agonía para Satanás. Fue entonces cuando quedó zanjado el gran conflicto que había durado tanto tiempo y asegurada la extirpación final del mal. El Hijo de Dios atravesó los umbrales de la tumba, “para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, al diablo”. Hebreos 2:14. El deseo que Lucifer tenía de exaltarse a sí mismo le había hecho decir: “¡Sobre las estrellas de Dios ensalzaré mi trono, [...] seré semejante al Altísimo!” Dios declara: “Te torno en ceniza sobre la tierra, [...] y no existirás más para siempre”. Isaías 14:13, 14; Ezequiel 28:18, 19 (VM). Eso será cuando venga “el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama”.” Malaquías 4:1. CS 493.3

“Satanás no puede retener los muertos en su poder cuando el Hijo de Dios les ordena que vivan. No puede retener en la muerte espiritual a una sola alma que con fe reciba la palabra de poder de Cristo. Dios dice a todos los que están muertos en el pecado: “Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos.”6Efesios 5:14. Esa palabra es vida eterna. Como la palabra de Dios, que ordenó al primer hombre que viviera, sigue dándonos vida; como la palabra de Cristo: “Mancebo, a ti digo, levántate,” dió la vida al joven de Naín, así también aquella palabra: “Levántate de los muertos,” es vida para el alma que la recibe. Dios “nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.”7Colosenses 1:13. En su palabra, todo nos es ofrecido. Si la recibimos, tenemos liberación.” DTG 286.3

Domingo 11 de enero

«Cristo será magnificado»


Lee Filipenses 1: 19, 20. ¿Cuál parece ser la expectativa de Pablo en cuanto al resultado de su juicio? ¿Qué considera incluso más importante que ser absuelto?

“Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación, conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.” RVR1960 — Filipenses 1:19, 20

“Ser fiel a Dios significa mucho. Él tiene derechos sobre todos los que se dedican a su servicio. Desea que la mente y el cuerpo se mantengan en las mejores condiciones de salud, que todos los poderes y dones estén bajo el control divino, y que sean tan vigorosos como los hábitos cuidadosos y estrictamente moderados puedan hacerlos. Tenemos la obligación ante Dios de consagrarle sin reservas nuestro cuerpo y nuestra alma, con todas las facultades que apreciamos como dones que él nos ha confiado, para emplearlas en su servicio. Todas nuestras energías y capacidades deben fortalecerse y mejorarse constantemente durante este período de prueba. Solo aquellos que aprecian estos principios y han sido entrenados para cuidar de sus cuerpos de manera inteligente y con temor de Dios deben ser elegidos para asumir responsabilidades en esta obra. Aquellos que llevan mucho tiempo en la verdad, pero que no pueden distinguir entre los principios puros de la justicia y los principios del mal, cuya comprensión de la justicia, la misericordia y el amor de Dios está nublada, deben ser relevados de sus responsabilidades. Toda iglesia necesita un testimonio claro y nítido, que dé a la trompeta un sonido certero.” RH June 11, 1914, par. 8

Lee 1 Corintios 4: 14-16; 1 Tesalonicenses 2: 10, 11; Gálatas 4: 19; Filemón 1: 10. ¿Qué relación tenía Pablo con las iglesias que estableció y con las personas que condujo a Cristo?

“No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados. Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. Por tanto, os ruego que me imitéis.” RVR1960 — 1 Corintios 4:14-16

“Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes; 11así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros,” RVR1960 — 1 Tesalonicenses 2:10-11

“te ruego por mi hijo Onésimo,, a quien engendré en mis prisiones,” RVR1960 — Filemón 1:10

“Cuando el apóstol Pablo dudó de los gálatas, tal era su gran ansiedad y carga en su alma por ellos que dijo: «Hijos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros» [Gálatas 4:19]. En una ocasión sintió un intenso deseo en su alma por ellos, para que recibieran el conocimiento de Cristo.” 7LtMs, Lt 30a, 1892, par. 30

“La esperanza y la alegría que esta seguridad trajo a la joven iglesia de Tesalónica difícilmente pueden ser apreciadas por nosotros. Apreciaban la carta que les envió su padre en el evangelio, y sus corazones se llenaron de amor por él.” TT 138.1

Lunes 12 de enero

Morir es ganancia


Lee 2 Corintios 10: 3-6. ¿De qué se trata la guerra espiritual que libramos y cuáles son nuestras armas?

“Jesús debe morar en el corazón; y donde Él está, los deseos carnales serán sometidos y mantenidos en sujeción por la operación del Espíritu de Dios. «Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo».” BEcho June 15, 1892, par. 6

“La primera tarea de quienes desean reformarse es purificar la imaginación. Nuestras meditaciones deben ser tales que eleven la mente. «Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay alguna virtud, si hay algo digno de alabanza, pensad en estas cosas» [Filipenses 4:8]. Aquí hay un amplio campo en el que la mente puede vagar con seguridad. Si Satanás trata de desviarla hacia cosas bajas y sensuales, tráigala de vuelta. Cuando las imaginaciones corruptas traten de apoderarse de su mente, huya al trono de la gracia y ore pidiendo fuerza del cielo. Por la gracia de Cristo, es posible que rechacemos los pensamientos impuros. Jesús atraerá la mente, purificará los pensamientos y limpiará el corazón de todo pecado secreto...” CTBH 136.1

Lee Filipenses 1: 21, 22. ¿Cuál es el punto que destaca aquí Pablo, especialmente en el contexto del Gran Conflicto?

“El que estará más cerca de Cristo será el que en la tierra haya bebido más hondamente del espíritu de su amor desinteresado—amor que “no hace sinrazón, no se ensancha; ... no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal,”31 Corintios 13:4, 5.—amor que mueve al discípulo como movía al Señor, a dar todo, a vivir, trabajar y sacrificarse, aun hasta la muerte, para la salvación de la humanidad. Este espíritu se puso de manifiesto en la vida de Pablo. El dijo: “Porque para mí el vivir es Cristo,” porque su vida revelaba a Cristo ante los hombres; “y el morir es ganancia,”—ganancia para Cristo; la muerte misma pondría de manifiesto el poder de su gracia y ganaría almas para él. “Será engrandecido Cristo en mi cuerpo—dijo él,—o por vida, o por muerte.”” DTG 503.3

Martes 13 de enero

Tener confianza


Lee Filipenses 1: 23, 24. ¿Qué quiere decir Pablo cuando afirma que «ser desatado y estar con Cristo» es «mucho mejor»?

“Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.” RVR1960 — Filipenses 1:23, 24

“Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.” RVR1960 — Eclesiastés 9:5

“He pensado en Pablo, el gran ministro que fue enviado a predicar a Cristo y a Cristo crucificado a los gentiles. En una ocasión se encontró en una encrucijada. Estaba tan agobiado por las responsabilidades que no sabía si prefería morir o vivir, si elegiría permanecer en la carne por el bien de los demás o abandonar la lucha. «Hermanos», escribe, «no considero que yo mismo lo haya alcanzado ya, pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús» [Filipenses 3:13, 14].” 14LtMs, Lt 100, 1899, par. 9

Miércoles 14 de enero

Permanezcan unidos


Lee Filipenses 1: 27 y compara con Juan 17: 17-19. ¿Qué es indispensable para la unidad de la iglesia, según Jesús y Pablo?

“Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio,” RVR1960 — Filipenses 1:27

“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.” RVR1960 — Juan 17:17-19

“¿Quiénes son los súbditos del reino de los cielos? Daniel le dice al mundo el nombre con el que serán llamados. «Los santos del Altísimo recibirán el reino y lo poseerán para siempre, por los siglos de los siglos» (Daniel 7:18). Y Pablo escribe a los filipenses: [Filipenses 1:1, 9-11; Efesios 2:18-22 citado].” 11MR 341.2

“Todos los que están inscritos como ciudadanos del país celestial deben comportarse de manera que el evangelio de Cristo lo apruebe. Y es nuestro privilegio reclamar los derechos y privilegios de los súbditos del reino de los cielos. Pero a todos los que aceptan a Cristo como su Salvador personal, Él les dice: «Salid de en medio de ellos [el mundo] y sed separados». Debemos ajustarnos a los requisitos del Señor y no deshonrar nuestra ciudadanía ante los ángeles del cielo ni ante los hombres. Debemos rendir a Dios un servicio alegre. Cristo no se dirige a aquellos que ya no tienen que luchar contra la tentación, que no corren ningún peligro de alejarse de Cristo y ser vencidos por las artimañas de Satanás, cuando dice: «Que vuestra conversación sea digna del evangelio de Cristo... Manteneos firmes en un mismo espíritu, con una misma mente, luchando juntos por la fe del evangelio; [...] Porque a vosotros se os ha concedido, por causa de Cristo, no solo creer en él, sino también sufrir por él» (Filipenses 1:27, 29). No debe haber contiendas ni vanagloria, ni egoísmo ni murmuraciones, ni disputas, ni nada impuro o deshonesto en el carácter de los seguidores de Cristo. —Carta 58a, 1898, pp. 1-11. (A la Sra. Gorick, julio de 1898. Copiado el 19 de julio de 1898).” 11MR 341.3

Jueves 15 de enero

Unidos y sin temor


Lee Filipenses 1: 27-30. ¿Cómo se relacionan nuestra unidad y el hecho de «combatir unánimes por la fe del evangelio» con la intrepidez?

“Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, 28y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios. 29Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, 30teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí.” RVR1960 — Filipenses 1:27-30

“Se necesitan ahora hombres que, como Daniel, se atreverán a obrar. En el mundo de hoy se necesita tener un corazón puro y fuerte, y una mano intrépida. Dios quiso que el hombre mejorase constantemente y se elevase diariamente a un peldaño más alto en la escala de la excelencia. Nos ayudará si procuramos ayudarnos a nosotros mismos. Nuestra esperanza de felicidad en ambos mundos depende de que progresemos en uno de ellos....” HC 272.3

Esta lección muestra que la fe inquebrantable, el valor y la acción son la cooperación que se requiere de los cristianos convertidos en cada paso adelante en el camino que Dios les marca, y que siempre conduce al éxito.

Lee los siguientes textos y resume brevemente el tema que tienen en común: Mateo 10: 38; Hechos 14: 22; Romanos 8: 17; 2 Timoteo 3: 12.

“y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.” RVR1960 — San Mateo 10:38

“confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.” RVR1960 — Hechos 14:22

“Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” RVR1960 — Romanos 8:17

“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;” RVR1960 — 2 Timoteo 3:12

“Cuando contemplamos la humillación de Cristo, observando su abnegación y sacrificio propio, nos llenamos de asombro ante la manifestación del amor divino por el hombre culpable. Cuando tenemos que pasar por pruebas de naturaleza humillante por causa de Cristo, si tenemos la actitud de Cristo las sufriremos con humildad, sin resentirnos por la ofensa y sin resistir al mal.—The Review and Herald, 24 de mayo de 1892.” MGD 324.5

“Debemos llevar el yugo de Cristo, trabajar como él trabajó por la salvación de los perdidos; y aquellos que participan de sus sufrimientos también participarán de su gloria. El apóstol dice: «Sois colaboradores de Dios». Entonces, aferrémonos a su fuerza. Que todos los que invocan el nombre de Cristo entre nosotros se conviertan en colaboradores de Dios.” RH May 24, 1892, par. 12

Viernes 16 de enero

Para estudiar y meditar

“El apóstol contemplaba el gran más allá, no con temor e incertidumbre, sino con gozosa esperanza y anhelosa expectación. Al llegar al paraje del martirio, no vió la espada del verdugo ni la tierra que iba a absorber su sangre, sino que a través del sereno cielo de aquel día estival, miraba el trono del Eterno.” HAp 408.1

“Este hombre de fe contemplaba la visión de la escalera de Jacob, que representaba a Cristo, quien unió la tierra con el cielo, y al hombre finito con el Dios infinito. Su fe se fortaleció al recordar cómo los patriarcas y profetas habían confiado en Uno que fué su sostén y consolación y por quien él sacrificaba su vida. Oyó a esos hombres santos que de siglo en siglo testificaron por su fe asegurarle que Dios es fiel. A sus colaboradores, que para predicar el Evangelio de Cristo salieron al encuentro del fanatismo religioso y supersticiones paganas, persecución y desprecio, que no apreciaron sus propias vidas, a fin de llevar en alto la luz de la cruz en el obscuro laberinto de la incredulidad, oía testificar de Jesús como el Hijo de Dios, el Salvador del mundo. De la rueda de tormento, la estaca, el calabozo y de los escondrijos y cavernas de la tierra, llegaba a sus oídos el grito de triunfo de los mártires. Oía el testimonio de las almas resueltas, quienes, aunque desamparadas, afligidas y atormentadas, padecían sin temor testificando solemnemente de su fe, diciendo: “Yo sé en quién he creído.” Los que así rindieron su vida por la fe, declararon al mundo que Aquel en quien habían confiado era capaz de salvar hasta lo sumo.” HAp 408.2

“Redimido Pablo por el sacrificio de Cristo, lavado del pecado en su sangre y revestido de su justicia, tenía en sí mismo el testimonio de que su alma era preciosa a la vista de su Redentor. Estaba su vida oculta con Cristo en Dios, y tenía el convencimiento de que quien venció la muerte es poderoso para guardar cuanto se le confíe. Su mente se aferraba a la promesa del Salvador: “Yo le resucitaré en el día postrero.” Juan 6:40. Sus pensamientos y esperanzas estaban concentrados en la segura venida de su Señor. Y al caer la espada del verdugo, y agolparse sobre el mártir las sombras de la muerte, se lanzó hacia adelante su último pensamiento—como lo hará el primero que de él brote en el momento del gran despertar—al encuentro del Autor de la vida que le dará la bienvenida al gozo de los bienaventurados.” HAp 408.3