
“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.” RVR1960 — Hebreos 13:7
“El apóstol exalta a Cristo como la gran cabeza de la iglesia, y el único a quien ella debe mirar para recibir liderazgo, en Hebreos 12:1, 2. Él quiere que la iglesia se beneficie de las experiencias de los héroes de la fe, mencionados en el capítulo once, llamados en el primer versículo del doce una nube de testigos. Pero él protege fielmente a la iglesia para que no los mire con espíritu de idolatría, ni acepte a ningún hombre como su líder o modelo de vida cristiana, con estas tres palabras: “Fijando la mirada en Jesús”. Pablo dice: “Por lo tanto, ya que estamos rodeados de una gran nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, fijando la mirada en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios”.” T25 183.2
Lee Números 13: 6, 30-32 y Josué 14: 6, 14. ¿Quién era Caleb? ¿Qué posición ocupaba en el pueblo de Israel?
“Fue la fe de Caleb en Dios lo que le dio ánimo, lo que lo libró del temor de los hombres, aun de los grandes gigantes, hijos de Anac, y lo capacitó para mantenerse firme y sin titubeos en defensa del bien. Es de esa misma exaltada fuente, el gran General de las huestes, que cada verdadero soldado de la cruz de Cristo ha de derivar fuerza y valor para vencer los obstáculos que a menudo parecen ser invencibles... Ahora necesitamos hombres de la talla de Caleb... que con valerosas palabras den un informe vigoroso en favor de la acción inmediata.—Testimonios para la Iglesia 6:356, 360, 361 (1885).” CE 120.4
¿Qué dice de Caleb el hecho de que estuviera dispuesto a decir lo que pensaba a pesar de que la mayoría de los espías tenían una opinión completamente diferente y de que el pueblo de Israel lo amenazara de muerte? Ver Núm. 14: 6-10, 21-25; 26: 65; 32: 12.
“El pueblo estaba desilusionado y desesperado. Se elevó un llanto de angustia que se entremezcló con el confuso murmullo de las voces. Caleb comprendió la situación, y lleno de audacia para defender la palabra de Dios, hizo cuanto pudo para contrarrestar la influencia maléfica de sus infieles compañeros. Calló el pueblo un momento para escuchar sus palabras de aliento y esperanza con respecto a la buena tierra. No contradijo lo que ya se había dicho; las murallas eran altas, y los cananeos eran fuertes. Pero Dios había prometido la tierra a Israel. “Subamos luego, y tomemos posesión de ella -insistió Caleb-; porque más podremos nosotros que ellos”.” PP 361.1
“En su rebelión el pueblo había exclamado: “¡Ojalá muriéramos en este desierto!” Ahora se les concedería lo pedido. El Señor declaró: “Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos, todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años para arriba, los cuales han murmurado contra mí. [...] Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que se convertirían en botín de guerra, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis”. Y con respecto a Caleb dijo: “Pero a mi siervo Caleb, por cuanto lo ha animado otro espíritu y decidió ir detrás de mí, yo lo haré entrar en la tierra donde estuvo, y su descendencia la tendrá en posesión”. Así como los espías habían estado cuarenta días de viaje, las huestes de Israel iban a peregrinar en el desierto durante cuarenta años.” PP 363.3
Lee Josué 14: 6-14; Números 14: 24; 32: 12 y Deuteronomio 1: 36. ¿Cómo describirías la actitud de Caleb y Josué? ¿Qué significa seguir plenamente al Señor?
“Antes de que comenzara la distribución de la tierra, Caleb, acompañado de los jefes de su tribu, presentó una petición especial. Con excepción de Josué, era Caleb el hombre más anciano de Israel. Ambos habían sido entre los espías los únicos que trajeron un buen informe acerca de la tierra prometida, y animaron al pueblo a que subiera y la poseyera en nombre del Señor. Caleb le recordó ahora a Josué la promesa que se le hizo entonces como galardón por su fidelidad: “Ciertamente la tierra que pisó tu pie será para ti y para tus hijos como herencia perpetua, por cuanto te mantuviste fiel a Jehová, mi Dios”. Josué 14:9. Por consiguiente solicitó que se le diera Hebrón como posesión. Allí habían residido muchos años Abraham, Isaac y Jacob; allí, en la cueva de Macpela, habían sido sepultados. Hebrón era la capital de los temibles anaceos, cuyo aspecto formidable tanto había amedrentado a los espías y, por su medio, anonadado el valor de todo Israel. Este sitio, sobre todos los demás, era el que Caleb, confiado en el poder de Dios, eligió por heredad.” PP 488.5
““Pues bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová dijo estas palabras a Moisés, [...] y ahora tengo ochenta y cinco años de edad. Todavía estoy tan fuerte como el día en que Moisés me envió. Cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para combatir, para salir y para entrar. Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día. Tú mismo oíste entonces que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Si Jehová está conmigo, los expulsaré, como Jehová ha dicho”. Esta petición fue apoyada por los principales hombres de Judá. Como Caleb mismo era representante de su tribu, designado para colaborar en la repartición de la tierra, había preferido tener a estos hombres consigo al presentar su pedido, para que no hubiera apariencia siquiera de que se valía de su autoridad para satisfacer fines egoístas.” PP 489.1
“Lo que pedía le fue otorgado inmediatamente. A ningún otro podía confiarse con más seguridad la conquista de esa fortaleza de gigantes. “Josué entonces lo bendijo, y dio a Caleb hijo de Jefone a Hebrón como heredad [...] por cuanto se había mantenido fiel a Jehová, Dios de Israel”. Josué 14:13, 14. La fe de Caleb era en esa época la misma que tenía cuando su testimonio contradijo el informe desfavorable de los espías. Él había creído en la promesa de Dios, de que pondría su pueblo en posesión de la tierra de Canaán, y en esto había seguido fielmente al Señor. Había sobrellevado con su pueblo la larga peregrinación por el desierto, y compartido las desilusiones y las cargas de los culpables; no obstante, no se quejó de esto, sino que ensalzó la misericordia de Dios que le había guardado en el desierto cuando sus hermanos eran eliminados. En medio de las penurias, los peligros y las plagas de las peregrinaciones en el desierto, durante los años de guerra desde que entraron en Canaán, el Señor lo había guardado, y ahora que tenía más de ochenta años su vigor no había disminuido. No pidió una tierra ya conquistada, sino el sitio que por sobre todos los demás los espías habían considerado imposible de subyugar. Con la ayuda de Dios, quería arrebatar aquella fortaleza de manos de los mismos gigantes cuyo poder había hecho tambalear la fe de Israel. Al hacer su petición no fue movido Caleb por el deseo de conseguir honores o engrandecimiento. El valiente y viejo guerrero deseaba dar al pueblo un ejemplo que honrara a Dios, y alentar a las tribus para que subyugaran completamente la tierra que sus padres habían considerado inconquistable.” PP 489.2
“Caleb obtuvo la heredad que su corazón había anhelado durante cuarenta años, y confiado en que Dios lo acompañaba, “echó de allí tres hijos de Anac”. Josué 15:14. De esta forma logró obtener una posesión para él y su casa y no por ello disminuyó su celo, ni se instaló a gozar de su heredad, sino que siguió adelante con otras conquistas para beneficio de la nación y gloria de Dios.” PP 490.1
Lee Josué 15: 16-19 y Jueces 1: 13; 3: 7-11. ¿Qué te dice esta historia acerca del poder del ejemplo? ¿Cómo se reprodujo la actitud de Caleb en la generación más joven?
“Fue la fe de Caleb en Dios lo que le dio ánimo, lo que lo libró del temor de los hombres, aun de los grandes gigantes, hijos de Anac, y lo capacitó para mantenerse firme y sin titubeos en defensa del bien. Es de esa misma exaltada fuente, el gran General de las huestes, que cada verdadero soldado de la cruz de Cristo ha de derivar fuerza y valor para vencer los obstáculos que a menudo parecen ser invencibles. La ley de Dios es anulada y los que desean cumplir su deber han de estar siempre listos para hablar las palabras que Dios les dé, y no palabras de duda, desánimo y desesperación.” 5TP1 356.1
“At such a time as this we must not harbor a thought nor breathe a word of unbelief, nor encourage an act of self-serving. This has been done in the Upper Columbia and North Pacific Conferences; and while there we felt in some measure the sorrow, mortification, and discouragement that Moses and Aaron, Caleb and Joshua, experienced. We tried to set the current flowing in an opposite direction; but it was at the cost of much severe labor and great anxiety and distress of mind. And the work of reform in these conferences has but just commenced. It is the work of time to overcome the unbelief, distrust, and suspicion of years. Satan has been to a great extent successful in carrying out his purposes in these conferences because he has found persons whom he could use as his agents.” 5TPI 356.2
“Por amor a Cristo y a la verdad, hermano M, no deje la obra en su asociación en tal estado que le sea imposible a su sucesor poner las cosas en orden. El pueblo ha recibido una visión estrecha y limitada de la obra; se ha fomentado el egoísmo, y la mundanalidad no ha sido reprendida. Le pido que haga todo lo que esté a su alcance para borrar la estampa equivocada que le ha dado a esta asociación, que remedie los tristes efectos de su descuido del deber, y de esta manera prepare el campo para otro obrero. Si usted no hace así, que Dios se apiade del obrero que le siga a usted.” 5TPI 356.3
Lee Josué 19: 49-51. ¿Qué implica el hecho de que el gran líder de Israel, quien repartió la tierra, recibiera su herencia en último lugar?
“Los cobardes rebeldes habían perecido en el desierto; pero los espías íntegros comieron de las uvas de Escol. A cada uno se le dio de acuerdo con su fe. Los incrédulos vieron sus temores cumplirse. No obstante la promesa de Dios, habían dicho que era imposible heredar la tierra de Canaán, y no la poseyeron. Pero los que confiaron en Dios y no consideraron tanto las dificultades que se habían de encontrar como la fuerza de su Ayudador todopoderoso, entraron en la buena tierra. Por la fe fue cómo los antiguos notables “conquistaron reinos, [...] evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros”. “Esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe”. Hebreos 11:33, 34; 1 Juan 5:4. PP 490.2
““Y después que acabaron de repartir la tierra”, y cuando ya todas las tribus habían recibido la heredad que les tocara, Josué presentó su derecho. A él, como a Caleb, se le había prometido una herencia especial; no pidió, sin embargo, una provincia grande, sino una sola ciudad. “Le dieron la ciudad que él pidió; [...] y él reedificó la ciudad, y habitó en ella”. Josué 19:49, 50. El nombre que se le puso a la ciudad fue Timnat-sera, “la parte que sobra”, y atestiguó para siempre el carácter noble y espíritu desinteresado del vencedor que, en vez de ser el primero en apropiarse del botín de la victoria, postergó su derecho hasta que los más humildes de su pueblo habían recibido su parte.” PP 492.1
Contemplar el ejemplo de vida de los grandes héroes de la fe es esencial para nuestro crecimiento espiritual. Al mismo tiempo, nuestro ejemplo supremo es Jesucristo: su vida y sus enseñanzas. ¿Cómo nos transforma el hecho de enfocarnos en la vida de Jesús? Ver Heb. 12: 1, 2; 2 Cor. 3: 18.
“Si los paganos, que no estaban controlados por una conciencia iluminada, y que no sentían el temor de Dios, se sometían a privaciones y a la disciplina del entrenamiento, negándose toda indulgencia debilitante sólo para obtener una corona que perece y el aplauso de la multitud, con cuanta mayor razón debieran los que están corriendo la carrera cristiana con la esperanza de obtener la inmortalidad y la aprobación del Cielo estar dispuestos a negarse a sí mismos indulgencias y estimulantes malsanos, que degradan la moral, debilitan el intelecto y colocan los poderes superiores en sujeción a los apetitos y pasiones animales. 4TPI 38.2
“Multitudes en el mundo contemplan este juego de la vida, la lucha del cristiano. Y esto no es todo. El Monarca del universo y las miríadas de ángeles celestiales son espectadores de esta carrera; vigilan ansiosos para ver quiénes tendrán éxito en vencer y ganar la corona de gloria que no se marchita. Con intenso interés Dios y los ángeles del cielo notan el sacrificio propio, la abnegación y los esfuerzos agonizantes de los que se dedican a correr la carrera cristiana. La recompensa dada a cada hombre estará de acuerdo con la energía perseverante y la fidelidad con que cumpla su parte en el gran certamen.” 4TPI 38.3
Lee Romanos 12: 1, 2. ¿Qué dos procesos tienen propósitos opuestos en nuestra vida? ¿Cómo podemos estar seguros de que damos espacio al correcto?
“El apóstol Pablo señala estos sacrificios como una ilustración de lo que los seguidores de Cristo han de llegar a ser. Dice: “Por tanto, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios que es vuestro verdadero culto”. Romanos 12:1. Hemos de entregarnos al servicio de Dios, y debemos tratar de hacer esta ofrenda tan perfecta como sea posible. Dios no quedará satisfecho sino con lo mejor que podamos ofrecerle. Los que lo aman de todo corazón, desearán darle el mejor servicio de su vida, y constantemente tratarán de poner todas las facultades de su ser en perfecta armonía con las leyes que nos capacitan para hacer la voluntad de Dios.” PP 320.6
““Por lo tanto, ya que estamos rodeados de una gran nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”.” [Hebrews 12:1]. 2SAT 285.1
“Las cargas a las que aquí se hace referencia son los malos hábitos y prácticas que hemos adquirido siguiendo nuestras propias disposiciones naturales. ¿Quiénes son los testigos? Son aquellos de los que se habla en el capítulo anterior, aquellos que han enfrentado los males y las dificultades en su camino, y que en nombre del Señor se han fortalecido con éxito contra las fuerzas opuestas del mal. Fueron sostenidos y fortalecidos, y el Señor los sostuvo con Su mano.” 2SAT 285.2
“Hay otros testigos. A nuestro alrededor hay personas que nos observan atentamente para ver cómo nos comportamos quienes profesamos creer en la verdad. En todo momento y en todo lugar, en la medida de lo posible, debemos magnificar la verdad ante el mundo.” 2SAT 285.3
“Ahora “despojémonos de todo peso”. Separémonos de nuestras malas disposiciones. “Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”. No debemos quedarnos quietos. Debemos avanzar, avanzar y seguir avanzando. 2SAT 285.4
““Fijemos la mirada en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe”. Demos gracias al Señor por ser Él tanto el autor como el consumador de nuestra fe. “Por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios”.” [Hebrews 12:2]. 2SAT 285.5
“Hay una alegría y una cruz ante cada uno de ustedes. Quizás piensen que la cruz es difícil de llevar, pero recuerden que hay una alegría ante ustedes. No deben sentir, si una pequeña nube pasa por su mente, que Dios los ha abandonado. Tomen su Biblia, vayan directamente al Salmo y lean cómo debemos alabar al Señor en todo momento. “Bendeciré al Señor en todo momento; su alabanza estará siempre en mi boca” [Salmo 34:1]. Dios está lleno de misericordia. Todo lo que Él quiere para ustedes es que abran la puerta de su corazón y le permitan entrar y santificar su corazón y su mente.” 2SAT 285.6