
“'Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús." RVR1960 — 1 Tesalonicenses 5:18
“En su carta a los colosenses, San Pablo enumera las abundantes bendiciones concedidas a los hijos de Dios. “No cesamos—dice—de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad”. Colosenses 1:9-11.” RJ 207.2
“Escribe además respecto a su deseo de que los hermanos de Efeso logren comprender la grandeza de los privilegios del cristiano. Les expone en el lenguaje más claro el maravilloso conocimiento y poder que pueden poseer como hijos e hijas del Altísimo. De ellos dependía que fueran “fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu”, y “arraigados y cimentados en amor”, para poder “comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento”. Pero la oración del apóstol alcanza al apogeo del privilegio cuando ruega que sean “llenos de toda la plenitud de Dios”. Efesios 3:16-19.” RJ 207.3
“Así se ponen de manifiesto las alturas de la perfección que podemos alcanzar por la fe en las promesas de nuestro Padre celestial, cuando cumplimos con lo que El requiere de nosotros. Por los méritos de Cristo tenemos acceso al trono del Poder Infinito. “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” Romanos 8:32. El Padre dio a su Hijo su Espíritu sin medida, y nosotros podemos participar también de su plenitud…” RJ 207.4
Lee Colosenses 4: 7-9; compara con Efesios 6: 21. ¿Cómo se describe a Tíquico y qué razones da Pablo para enviarlos a él y a Onésimo a Colosas?
“Entre los ayudantes de Pablo en Roma se encontraban muchos de sus antiguos compañeros y colaboradores. Lucas, «el médico amado», que lo había acompañado en el viaje a Jerusalén, durante los dos años de prisión en Cesarea y en su peligroso viaje a Roma, seguía con él. Timoteo también le proporcionaba consuelo. Tíquico, un hermano amado, ministro fiel y compañero de servicio en el Señor, permanecía noblemente al lado del apóstol. Demas y Marcos también estaban con él. Aristarco y Epafras eran sus compañeros de prisión.” RH December 14, 1911, par. 5
“Entre aquellos que entregaron su corazón a Dios gracias a la labor de Pablo en Roma, se encontraba Onésimo, un esclavo pagano que había ofendido a su amo, Filemón, un creyente cristiano de Colosas, y había huido a Roma. Con bondad en su corazón, Pablo trató de aliviar la pobreza y la angustia del desdichado fugitivo, y luego se esforzó por arrojar la luz de la verdad sobre su mente oscurecida. Onésimo escuchó las palabras de vida, confesó sus pecados y se convirtió a la fe en Cristo.” RH December 14, 1911, par. 8
“Onesimo se ganó el cariño de Pablo por su piedad y sinceridad, así como por su tierno cuidado por la comodidad del apóstol y su celo en promover la obra del evangelio. Pablo vio en él rasgos de carácter que lo convertirían en un ayudante útil en la labor misionera, y le aconsejó que regresara sin demora a Filemón, le pidiera perdón y planificara el futuro. El apóstol prometió hacerse responsable de la suma que le habían robado a Filemón. Como estaba a punto de enviar a Tíquico con cartas a varias iglesias de Asia Menor, envió a Onésimo con él. Para este siervo fue una dura prueba entregarse al amo al que había ofendido, pero se había convertido de verdad y no se apartó de su deber.” RH December 14, 1911, par. 9
“Pablo encargó a Onésimo que llevara una carta a Filemón, en la que, con su tacto y amabilidad habituales, el apóstol abogaba por la causa del esclavo arrepentido y expresaba su deseo de seguir contando con sus servicios en el futuro. La carta comenzaba con un afectuoso saludo a Filemón como amigo y compañero de trabajo:” RH December 14, 1911, par. 10
Lee Colosenses 4: 10, 11. Además de enviar noticias de un lado a otro a través de emisarios (Col. 4: 7-9), ¿de qué otras formas fomentaba Pablo la conectividad? En vista de algunos de los problemas que el apóstol abordó en esta epístola, ¿qué mensaje podían transmitir estos saludos?
“El apóstol tuvo que soportar entonces las penurias que durante el largo viaje a Italia le pudieran tocar a un preso encadenado. Una circunstancia alivió mucho la dureza de su suerte: se le permitió tener la compañía de Lucas y Aristarco. A este último lo mencionó más tarde, en su carta a los colosenses, como “compañero en la prisión” (Colosenses 4:10), pues de su propia voluntad había decidido compartir esa prisión con Pablo, para servirle en sus aflicciones.” HAp 351.3
““Mas contradiciendo y blasfemando ellos, les dijo, sacudiendo sus vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los Gentiles. Y partiendo de allí, entró en casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la casa del cual estaba junto a la sinagoga.”” HAp 202.2
“Silas y Timoteo “vinieron de Macedonia” para ayudar a Pablo, y juntos trabajaron por los gentiles. A los paganos, tanto como a los judíos, Pablo y sus compañeros predicaron a Cristo como el Salvador de la humanidad caída. Evitando razonamientos complicados y rebuscados, los mensajeros de la cruz se espaciaron en los atributos del Creador del mundo, supremo Gobernante del universo. Con corazones rebosantes de amor hacia Dios y su Hijo, invitaron a los paganos a contemplar el infinito sacrificio hecho en favor del hombre. Sabían que si aquellos que habían andado mucho tiempo a tientas en las tinieblas del paganismo pudieran tan sólo ver la luz que irradiaba de la cruz del Calvario, serían atraídos al Redentor. “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mí mismo,” había declarado el Salvador. Juan 12:32.” HAp 202.3
Lee Colosenses 4: 12, 13. ¿Qué propósito es presentado aquí y cómo es posible lograrlo?
“Aquellos que han pecado contra la gran luz no se quedan sin un mensaje de advertencia y misericordia. Dios les dice: [Apocalipsis 3:15-22, citado].” 16MR 12.1
“Este es el testimonio dado acerca de la iglesia de Laodicea. Esta iglesia había sido instruida fielmente. En su carta a los colosenses, Pablo escribió: «Epapras, que es uno de vosotros, siervo de Cristo, os saluda, siempre luchando fervientemente por vosotros en sus oraciones, para que estéis perfectos y completos en toda la voluntad de Dios. Porque yo le doy testimonio de que tiene gran celo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por los que están en Hierápolis».” 16MR 12.2
“Se dedicó mucho trabajo excelente a la iglesia de Laodicea. Se les dio la exhortación: «Sed, pues, perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto». Pero la iglesia no siguió la obra iniciada por los mensajeros de Dios. Escucharon, pero no hicieron suya la verdad ni llevaron a cabo las instrucciones que se les dieron. El resultado que siguió es el resultado que siempre sigue al rechazo de las advertencias y súplicas del Señor.” 16MR 12.3
“En todas las épocas, el Señor ha enviado mensajes para señalar el camino correcto; y así como los hombres se han unido para actuar en contra de la clara palabra de Dios, también han sido utilizados por Satanás para llevar a cabo sus propósitos.” 16MR 12.4
“Algunos a quienes el Señor ha estado enviando mensajes durante años han comprendido claramente y han magnificado cada palabra de aliento, pero han tratado como si no valieran nada las advertencias, las advertencias y las reprimendas.” 16MR 13.1
Lee Colosenses 4: 14, 15 y 2 Timoteo 4: 10, 11. ¿En qué se distinguía Lucas de Demas y por qué?
“Demas se convirtió al cristianismo. Fue recibido en plena comunión con la iglesia. Se le menciona en relación con Lucas, el médico amado. «Lucas, el médico amado, y Demas os saludan», escribe Pablo. [Colosenses 4:14.] En otra carta envía saludos a Demas. Pero nuevamente lo encontramos escribiendo: «Procura venir pronto a verme, porque Demas me ha abandonado, habiendo amado este mundo presente» [2 Timoteo 4:9, 10]. Él eligió el mundo antes que a Cristo, y esta fue la causa de su fracaso. Es la causa del fracaso de muchos que dicen ser cristianos. Todos necesitamos ver nuestra debilidad y esforzarnos por remediar nuestros defectos de carácter, de lo contrario, seguramente nos convertiremos en como Demas: alejados de los caminos seguros hacia proyectos mundanos y planes ambiciosos. Así naufragaremos en nuestra fe.” 12LtMs, Lt 66, 1897, par. 20
San Marcos 13:32 - “¡Velad pues; [...] no sea que viniendo de repente, os halle dormidos!” Marcos 13:35, 36 (VM). Peligroso es el estado de aquellos que cansados de velar, se vuelven a los atractivos del mundo. Mientras que el hombre de negocios está absorto en el afán de lucro, mientras el amigo de los placeres corre tras ellos, mientras la esclava de la moda está ataviándose, puede llegar el momento en que el juez de toda la tierra pronuncie la sentencia: “Has sido pesado en la balanza y has sido hallado falto”. Daniel 5:27 (VM).” CS 481.3
Tito 2:11-14 - “Esta gran obra debe realizarse solo para aquellos que están dispuestos a purificarse, dispuestos a ser peculiares y que manifiestan celo en las buenas obras. ¡Cuántos se resisten al proceso de purificación! No están dispuestos a vivir la verdad, no están dispuestos a parecer singulares a los ojos del mundo. Es esta mezcla con el mundo lo que destruye nuestra espiritualidad, pureza y celo. El poder de Satanás se ejerce constantemente para aturdir la sensibilidad del pueblo de Dios, para que sus conciencias no sean sensibles al mal y para que se destruya la señal de distinción entre ellos y el mundo.” 4bSG 65.2
2 Pedro 3:10-14 – “Pedro guardaba viva en su corazón la esperanza del regreso de Cristo, y aseguró a la iglesia del infalible cumplimiento de la promesa del Salvador: “Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo.” Juan 14:3. Para los atribulados y fieles la venida de Cristo iba a parecer muy demorada, pero el apóstol les aseguró: “El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” HAp 427.2
Apocalipsis 3:17-21 – “El Salvador dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo”.15Apocalipsis 3:20. El no es ahuyentado por el desprecio o desviado por la amenaza, antes busca continuamente a los perdidos diciendo: “¿Cómo tengo de dejarte?”16Oseas 11:8. Aunque su amor sea rechazado por el corazón obstinado, vuelve a suplicar con mayor fuerza: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo”. El poder conquistador de su amor compele a las almas a acceder. Y ellas dicen a Cristo: “Tu benignidad me ha acrecentado”.” PVGM 187.1
Lee Colosenses 4: 16-18; comparar con Colosenses 2: 1-3. A la luz del mensaje de Jesús a Laodicea (ver el estudio de ayer), ¿qué correlaciones encuentras con el de Colosenses, que debía ser leído también en la iglesia de Laodicea?
“Rodeados por prácticas e influencias paganas, los creyentes de Colosas estaban en peligro de ser inducidos a dejar la sencillez del Evangelio, y Pablo, amonestándoles contra eso, les señaló a Cristo como el único guía seguro. “Porque quiero que sepáis—escribió—cuán gran solicitud tengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca vieron mi rostro en carne; para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas de cumplido entendimiento para conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo, en el cual están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento.” HAp 377.1
Compara Isaías 60: 1-3 con Apocalipsis 18: 1-4. También, compara Isaías 62: 1-5 con Apocalipsis 19: 7, 8. ¿Qué similitudes existen entre los mensajes de ambos libros?
¿Quién puede decir con certeza que nuestra luz no ha venido? ¿Qué este mensaje no es la Verdad a su tiempo? Estoy seguro que ninguno de los que están en contacto con ella pueden decir tal cosa. Por esto, la Inspiración invita al pueblo de Dios, la Denominación junto con nosotros, a levantarnos y resplandecer. La palabra ‘resplandecer’ es lo que debemos estudiar a continuación para saber lo que se exige de nosotros.
Un objeto obscuro y sucio nunca refleja, sino consume para sí toda la luz. La luna resplandece porque su superficie es de substancia blanca. Si estuviera formada de materia obscura, no podría reflejar nada de luz. Esta misma verdad se aplica a la luz espiritual. Si estamos deseosos de resplandecer, debemos levantarnos ahora mismo, limpiarnos y despojarnos de nuestros vestidos obscuros y sucios –participar activamente en este reavivamiento y reforma bajo la supervisión del Espíritu Santo. Debe abandonarse la insensatez, el fana- tismo y la indiferencia y ponerse en acción el pensamiento Divino como manda el Señor:
¡Oh Maravilla de amor divino! fruto" de “la promesa sumamente preciosa” que Dios seguirá hablando a ella [la iglesia] hasta que llegue a ser una luz grande, poderosa y resplandeciente en todo el mundo y “una corona de gloria en la mano del Señor” – ¡la iglesia es vista en pie con el cordero sobre el monte de Sión!
“La guerra contra uno mismo es la batalla más grande que jamás se haya librado. Rendirse a uno mismo, entregarse por completo a la voluntad de Dios, revestirse de humildad, poseer ese amor que es puro, pacífico y fácil de implorar, lleno de gentileza y buenos frutos, no es algo fácil de lograr... El alma debe someterse a Dios antes de poder renovarse en conocimiento y verdadera santidad. La vida y el carácter santos de Cristo son un ejemplo fiel. Su confianza en su Padre celestial era ilimitada. Su obediencia y sumisión eran incondicionales y perfectas. No vino para ser servido, sino para servir a los demás. No vino para hacer su propia voluntad, sino la voluntad de Aquel que lo envió. En todas las cosas se sometió a Aquel que juzga con justicia. De los labios del Salvador del mundo se escucharon estas palabras: «Yo no puedo hacer nada por mí mismo» [Juan 5:30].” GW92 376.2
“Se hizo pobre y se despojó de toda reputación. Pasaba hambre y sed con frecuencia, y muchas veces se cansaba en sus labores; pero no tenía dónde recostar la cabeza. Cuando las sombras frías y húmedas de la noche lo rodeaban, la tierra era a menudo su lecho. Sin embargo, bendijo a quienes lo odiaban. ¡Qué vida! ¡Qué experiencia! ¿Podemos nosotros, los que profesamos seguir a Cristo, soportar con alegría las privaciones y los sufrimientos como lo hizo nuestro Señor, sin murmurar? ¿Podemos beber de la copa y ser bautizados con el bautismo? Si es así, podremos compartir con él su gloria en su reino celestial. Si no, no tendremos parte con él. —Testimonios para la iglesia 3:106.” GW92 376.3