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Lección 8, 3er trimestre, del 15 al 21 de agosto de 2026

El poder de la resurrección de Cristo

Theme

Sábado por la tarde, 15 de agosto

Para memorizar:

“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.” RVR1960 — 1 Corintios 15:13-17
“Así los discípulos predicaron la resurrección de Cristo. Muchos de los oyentes estaban aguardando este testimonio, y cuando lo oyeron, creyeron. Les recordó las palabras que Cristo había hablado, y se unieron a las filas de los que aceptaron el Evangelio. La semilla que el Salvador había sembrado nació y dió fruto.” HAp 49.3
“Mientras los discípulos estaban hablando al pueblo, “sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado del templo, y los Saduceos, resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de los muertos.”” HAp 49.4
“Después de la resurrección de Cristo, los sacerdotes habían difundido lejos y cerca el falso informe de que su cuerpo había sido robado por los discípulos mientras la guardia romana dormía. No es sorprendente que se disgustaran cuando oyeron a Pedro y Juan predicando la resurrección de Aquel a quien ellos habían asesinado. Especialmente los saduceos se excitaron muchísimo. Sentían que su más arraigada doctrina estaba en peligro, y que su reputación estaba comprometida.” HAp 49.5
“Rápidamente crecía el número de los convertidos a la nueva fe, y tanto los fariseos como los saduceos convinieron en que si no ponían restricciones a estos nuevos instructores, su propia influencia peligraría aun más que cuando Jesús estaba en la tierra. Por lo tanto, el magistrado del templo, con la ayuda de algunos saduceos, prendió a Pedro y a Juan, y los encerró en la cárcel, pues ya era demasiado avanzada la tarde del día para someterlos a un interrogatorio.” HAp 49.6

Domingo, 16 de agosto

Proclamando la resurrección de Cristo

Lee 1 Corintios 15: 1-4, Lucas 24: 44-47 y Romanos 1: 1-4. ¿Qué tienen en común estos pasajes?
“Después de su bautismo, Pablo dejó de ayunar y permaneció “por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco. Y luego en las sinagogas predicaba a Cristo, diciendo que éste era el Hijo de Dios.” Osadamente declaraba que Jesús de Nazaret era el Mesías por mucho tiempo esperado, que “fué muerto por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; ... fué sepultado, y ... resucitó al tercer día,” después de lo cual fué visto por los doce, y por otros. “Y el postrero de todos,” añadió Pablo, “como a un abortivo, me apareció a mí.” 1 Corintios 15:3, 4, 8. Sus argumentos de las profecías eran tan concluyentes, y sus esfuerzos estaban tan manifiestamente asistidos por el poder de Dios, que los judíos se confundían y eran incapaces de contestarle.” HAp 101.1
“Aquella noche. Cristo les mostró a sus discípulos sus manos y sus pies, para que ninguna duda hubiera en sus mentes de que él era el Cristo. “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo... Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese y resucitase de los muertos al tercer día”.—Manuscrito 113, 1897.” CT 300.6
“Los sacerdotes y gobernantes veían que Cristo era más ensalzado que ellos. Como los saduceos no creían en la resurrección, se encolerizaban al oír a los discípulos afirmar que Cristo había resucitado de entre los muertos, pues comprendían que si se dejaba a los apóstoles predicar a un Salvador resucitado y obrar milagros en su nombre, todos rechazarían la doctrina de que no habrá resurrección y pronto se extinguiría la secta de los saduceos. Por su parte, los fariseos se enojaban al notar que las enseñanzas de los discípulos propendían a eliminar las ceremonias judaicas e invalidar los sacrificios.” HAp 64.3
Lee 1 Corintios 15: 2, 11. ¿Por qué estos versículos vinculan estrechamente los conceptos de creer y predicar? ¿Cuál es la relación entre ambos?
“Pablo se acercaba al final, cuando su obra estaba a punto de concluir, cuando pronunció estas palabras. La iglesia a la que iban dirigidas presentaba unas características peculiares, que el Señor vio que requerían un trato severo. No podemos tener, en absoluto, una religión cambiante. El Evangelio debe proclamarse y recibirse personalmente. No basta con que un general sea enviado. Debe haber una aceptación inteligente de la verdad en el corazón, en la que el receptor debe mantenerse firme y comunicar con perseverancia a los demás el conocimiento recibido. La verdad debe ponerse en práctica en todos los aspectos, aferrándose a la Palabra de vida, «por la cual también sois salvos, si retenéis en la memoria lo que os prediqué, a menos que hayáis creído en vano». [Versículo 2.]” 12LtMs, Lt 69, 1897, par. 5

Lunes, 17 de agosto

El Cristo resucitado, nuestra única esperanza

Lee 1 Corintios 15: 9-19. ¿Qué perdemos si Cristo no resucitó?
“Al bajarse la norma moral de los creyentes corintios, ciertas personas habían abandonado algunos de los rasgos fundamentales de su fe. Algunos habían llegado hasta el punto de negar la doctrina de la resurrección. Pablo afrontó esta herejía con un testimonio muy claro en cuanto a la evidencia inconfundible de la resurrección de Cristo. Declaró que Cristo, después de su muerte, “resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras,” después de lo cual “apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún; y otros son muertos. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles. Y el postrero de todos, ... me apareció a mí.”” HAp 257.4
“Con poder convincente el apóstol expuso la gran verdad de la resurrección. “Porque si no hay resurrección de muertos—arguyó,—Cristo tampoco resucitó: y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y aun somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él haya levantado a Cristo; al cual no levantó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó: y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aun estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, los más miserables somos de todos los hombres. Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.”” HAp 257.5
“Pablo dirigió los pensamientos de los hermanos corintios a los triunfos de la mañana de la resurrección, cuando todos los santos que duermen se levantarán, para vivir para siempre con el Señor. “He aquí—declaró el apóstol,—os digo un misterio: Todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados, en un momento, en un abrir de ojo, a la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupción, y nosotros seremos transformados. Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad. Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces se efectuará la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria? ... A Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo.”” HAp 258.1

Martes, 18 de agosto

Cristo, la primicia

Lee 1 Corintios 15: 20-23. ¿Qué significa decir que Jesús es la «primicia»?
“Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de aquellos que dormían. Estaba representado por la gavilla agitada, y su resurrección se realizó en el mismo día en que esa gavilla era presentada delante del Señor. Durante más de mil años, se había realizado esa ceremonia simbólica. Se juntaban las primeras espigas de grano maduro de los campos de la mies, y cuando la gente subía a Jerusalén para la Pascua, se agitaba la gavilla de primicias como ofrenda de agradecimiento delante de Jehová. No podía ponerse la hoz a la mies para juntarla en gavillas antes que esa ofrenda fuese presentada. La gavilla dedicada a Dios representaba la mies. Así también Cristo, las primicias, representaba la gran mies espiritual que ha de ser juntada para el reino de Dios. Su resurrección es símbolo y garantía de la resurrección de todos los justos muertos. “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús.”” DTG 729.3
“Al resucitar Cristo, sacó de la tumba una multitud de cautivos. El terremoto ocurrido en ocasión de su muerte había abierto sus tumbas, y cuando él resucitó salieron con él. Eran aquellos que habían sido colaboradores con Dios y que, a costa de su vida, habían dado testimonio de la verdad. Ahora iban a ser testigos de Aquel que los había resucitado.” DTG 730.1
“Durante su ministerio, Jesús había dado la vida a algunos muertos. Había resucitado al hijo de la viuda de Naín, a la hija del príncipe y a Lázaro. Pero éstos no fueron revestidos de inmortalidad. Después de haber sido resucitados, estaban todavía sujetos a la muerte. Pero los que salieron de la tumba en ocasión de la resurrección de Cristo fueron resucitados para vida eterna. Ascendieron con él como trofeos de su victoria sobre la muerte y el sepulcro. Estos, dijo Cristo, no son ya cautivos de Satanás; los he redimido. Los he traído de la tumba como primicias de mi poder, para que estén conmigo donde yo esté y no vean nunca más la muerte ni experimenten dolor.” DTG 730.2
“Estos entraron en la ciudad y aparecieron a muchos declarando: Cristo ha resucitado de los muertos, y nosotros hemos resucitado con él. Así fué inmortalizada la sagrada verdad de la resurrección. Los santos resucitados atestiguaron la verdad de las palabras: “Tus muertos vivirán; junto con mi cuerpo muerto resucitarán.” Su resurrección ilustró el cumplimiento de la profecía: “¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío, cual rocío de hortalizas; y la tierra echará los muertos.”” DTG 730.3

Miércoles, 19 de agosto

El cuerpo resucitado

Lee 1 Corintios 15: 36-41. ¿Cómo responde este pasaje las preguntas de 1 Corintios 15: 35?
“La resurrección de Cristo fué una figura de la resurrección final de todos los que duermen en él. El semblante del Salvador resucitado, sus modales y su habla eran familiares para sus discípulos. Así como Jesús resucitó de los muertos, han de resucitar los que duermen en él. Conoceremos a nuestros amigos como los discípulos conocieron a Jesús. Pueden haber estado deformados, enfermos o desfigurados en esta vida mortal, y levantarse con perfecta salud y simetría; sin embargo, en el cuerpo glorificado su identidad será perfectamente conservada. Entonces conoceremos así como somos conocidos.21 Corintios 13:12. En la luz radiante que resplandecerá del rostro de Jesús, reconoceremos los rasgos de aquellos a quienes amamos.” DTG 744.3
Aquí vemos como los muertos han de ser resucitados: Primero los huesos son juntados cada hueso con su hueso. Enseguida la carne fue añadida, luego fueron cubiertos con piel y finalmente se les dio el espíritu. En Génesis se nos dice que el cuerpo de Adán fue hecho del polvo de la tierra, luego se alentó en su nariz soplo de vida y fue un alma viviente. Combinando aire con polvo de la tierra el hombre llegó a ser un alma viviente. Así las Escrituras revelan que la resurrección es una recreación. El hombre recibe un cuerpo nuevo del viejo pero para ser el mismo hombre que una vez vivió y murió, y luego hecho viviente otra vez, y por consiguiente a él se le da el antiguo conocimiento intelectual y memoria de la experiencia de su vida. Porque los que viven saben que han de morir, pero los muertos nada saben mientras están en sus tumbas. Ecl. 9:5,6.
Eze. 37:13, 14 – “Y sabréis que yo soy el Señor, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo el Señor hablé, y lo hice, dice el Señor.”
Él no solamente resucitará a su pueblo de sus sepulcros, sino también los traerá a la tierra de Israel. El que los muertos vivan otra vez es en verdad un milagro pero no mucho más grande que para una oruga sepultarse a sí misma en la tierra o encerrarse a sí misma en un capullo o algo semejante, luego ir en un estado de inconsciencia, cambiar su forma y llegar a ser una hermosa mariposa cruzando por el aire en lugar de arrastrarse en la tierra. Estas y otras maravillas no parecen milagros porque son acontecimientos comunes de cada día. Si en el principio Dios pudo crear la tierra de la nada, Él puede recrear al hombre mucho más fácil que cuando empezó, por lo menos tiene los huesos del hombre y el conocimiento intelectual del bien y del mal.

Jueves, 20 de agosto

La victoria final sobre la muerte

Lee 1 Corintios 15: 54-57. ¿Qué nos dice este pasaje acerca de nuestra victoria definitiva sobre la muerte?
“Para los que están perdiendo a sus amados en este mundo, cuán preciosas son su fe y esperanza en las promesas de Dios que les abren la vida inmortal futura. Sus esperanzas pueden fijarse en realidades invisibles del mundo futuro. Cristo ha resucitado de la muerte: las primicias de los muertos. La esperanza y la fe fortalecen al alma para que pase por las negras sombras de la tumba, con plena fe de surgir a la vida inmortal en la mañana de la resurrección. ¡El paraíso de Dios, el hogar de los salvados! Allí toda lágrima será quitada de todos los rostros. Cuando Cristo venga por segunda vez, para “ser admirado en todos los que creyeron” (2 Tesalonicenses 1:10), la muerte será sorbida con victoria, y no habrá más enfermedad, más aflicción, más muerte. Se nos ha dado una preciosa promesa: “Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad”. Apocalipsis 22:14. ¿No es ésta una promesa preciosa y consoladora para los que aman a Dios?—The Review and Herald, 11 de octubre de 1887.” AFC 360.4
“La resurrección de Jesús fue una muestra de la resurrección final de todos los que duermen en él. El cuerpo resucitado del Salvador, su porte, el acento de su voz, eran familiares para sus seguidores. En forma semejante se levantarán los que duerman en Jesús. Conoceremos a nuestros amigos así como los discípulos conocieron a Jesús. Aunque hayan quedado deformados o desfigurados en esta vida mortal, sin embargo en su cuerpo resucitado y glorificado se preservará su identidad individual, y reconoceremos a los que amamos por su rostro radiante con la luz que brilla del rostro de Jesús.—The Spirit of Prophecy 3:219.” AFC 361.1
“El Dador de Vida resucitará a su pueblo redimido en la primera resurrección, y hasta esa hora triunfal, cuando suene la última trompeta y el vasto ejército salga a la victoria eterna, cada santo que duerme permanecerá a salvo y será protegido como una joya preciosa, a quien Dios conoce por su nombre.” TMK 362.4

Viernes, 21 de agosto

Para estudiar y meditar

“La personalidad preservada en un nuevo cuerpo—Nuestra identidad personal quedará conservada en la resurrección, aunque no sean las mismas partículas de materia ni la misma sustancia material que fue a la tumba. Las maravillosas obras de Dios son un misterio para el hombre. El espíritu, el carácter del hombre, vuelve a Dios, para ser preservado allí. En la resurrección cada hombre tendrá su propio carácter. A su debido tiempo Dios llamará a los muertos dándoles de nuevo el aliento de vida y ordenando a los huesos secos que vivan. Saldrá la misma forma, pero estará liberada de enfermedades y de todo defecto. Vive otra vez con los mismos rasgos individuales, de modo que el amigo reconocerá al amigo. No hay una ley de Dios en la naturaleza que muestre que Dios devolverá las mismas idénticas partículas de materia que componían el cuerpo antes de la muerte. Dios dará a los justos muertos un cuerpo que será del agrado de él.” SVC 39.4
“Pablo ilustra este tema con la semilla de cereal que se siembra en el campo. La semilla plantada se destruye, pero surge una nueva semilla. La sustancia natural del grano que se destruye nunca surge como antes, pero Dios le da un cuerpo como a él le place. Un material mucho mejor compondrá el cuerpo humano, pues es una nueva creación, un nuevo nacimiento. Se siembra un cuerpo natural, se levanta un cuerpo espiritual.—Comentario Bíblico Adventista 6:1092, 1093.”” SVC 40.1

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