
“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” RVR1960 — 2 Corintios 5:21
“Las acusaciones mentirosas de Satanás contra el carácter y el gobierno divinos aparecieron en su verdadera luz. Él había acusado a Dios de buscar simplemente la exaltación de sí mismo al exigir sumisión y obediencia a sus criaturas, y había declarado que, mientras el Creador exigía abnegación a todos los demás, Él mismo no practicaba la abnegación ni hacía ningún sacrificio. Ahora se veía que, para la salvación de una raza caída y pecadora, el Gobernante del universo había hecho el mayor sacrificio que el amor podía hacer, pues «Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo mismo». 2 Corintios 5:19. También se vio que, mientras que Lucifer había abierto la puerta a la entrada del pecado por su deseo de honor y supremacía, Cristo, para destruir el pecado, se había humillado a sí mismo y se había hecho obediente hasta la muerte.” DD 4.1
“Mediante Jesús, la misericordia de Dios fué manifestada a los hombres; pero la misericordia no pone a un lado la justicia. La ley revela los atributos del carácter de Dios, y no podía cambiarse una jota o un tilde de ella para ponerla al nivel del hombre en su condición caída. Dios no cambió su ley, pero se sacrificó, en Cristo, por la redención del hombre. “Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo a sí.”” DTG 710.2
Lee Colosenses 1: 21, 22. ¿A qué se refiere Pablo cuando habla del alejamiento y la enemistad con Dios? ¿Cuál es el resultado final esperado de la muerte de Cristo (ver también Efe. 5: 27)?
“Apreciar la bondad en el corazón es una tarea que muchos han descuidado extrañamente. Aquellos cuyos corazones están santificados y purificados no seguirán prácticas deshonestas. Dios desprecia el espíritu egoísta y codicioso. Las pasiones malignas llenan el corazón que está movido por el egoísmo. El egoísmo conduce a la opresión, y a medida que se repiten los actos de opresión, el intelecto se corrompe y no logra tomar decisiones correctas.” 15MR 254.2
“En ningún caso Cristo actuará de manera injusta o infiel. «A vosotros, que en otro tiempo estabais alejados y erais enemigos en vuestra mente por vuestras malas obras, ahora os ha reconciliado en el cuerpo de su carne, por medio de la muerte, para presentaros santos, sin mancha e irreprensibles delante de él» [versículos 21, 22]. Dios llama a cristianos inteligentes, a hombres y mujeres que estén llenos del conocimiento de su voluntad. Necesitamos sentir el poder transformador de la verdad. Esto eliminará las exacciones arbitrarias que han causado tanto daño, ensombreciendo las mentes de los hombres. El Señor llama a hombres y mujeres que, con sus buenas obras, demuestren que la verdad ha producido un cambio en sus vidas. Sus obreros deben ahora arrancar los hilos del egoísmo que han estropeado el patrón.” 15MR 254.3
“Nuestro conocimiento debe dar espiritualidad al entendimiento. Nuestro conocimiento de las Escrituras debe ser práctico. El Señor se complace cuando aquellos que están conectados con Él están llenos del conocimiento de Su voluntad. Sus siervos deben adquirir cada día más conocimiento de Él. Deben crecer diariamente en gracia y en entendimiento espiritual, fortalecidos con poder según Su gloriosa potencia. Deben aumentar en eficiencia espiritual, para que puedan dar fuerza al pueblo de Dios.” 15MR 255.1
“Dios no pide a los pecadores que entren a su servicio con sus rasgos naturales de carácter, para fracasar ante el universo celestial y ante el mundo. No pide a un hombre que no se ha convertido que intente servirle. Aquellos que no han sido sometidos al control de la ley de la justicia y la misericordia harían mejor en renunciar a su posición de autoridad hasta que aprendan que el Señor tendrá misericordia y no sacrificio.” 15MR 255.2
Lee Colosenses 1: 23. ¿A qué se refiere Pablo cuando habla de permanecer «fundados y firmes» en la fe? (ver también Col. 2: 5; Efe. 3: 17).
“Las condiciones para nuestro conocimiento del misterio de Dios están claramente establecidas: «Si permanecéis en la fe, fundados y firmes, sin apartaros de la esperanza del evangelio». Esto requiere un profundo estudio de las Escrituras. No podemos estar firmes en la fe a menos que eduquemos y entrenemos todas las facultades de la mente. Permanecer en la fe significa tener el propósito decidido de usar todo el poder que Dios nos ha dado para convertirnos en constructores experimentados y competentes con Dios, edificando las almas de los que están en la fe y esforzándonos por alcanzar a los que aún no han llegado al conocimiento de la verdad.” RH February 18, 1909, par. 5
“Estas palabras describen la condición de aquellos que, al recibir y santificar la verdad, experimentan una transformación de carácter. La razón por la que muchos cristianos profesos no tienen esta experiencia es porque no cumplen con los deberes que se encuentran directamente en su camino. Profesan creer en Jesús, pero no lo aceptan como su Salvador personal.” YI May 25, 1893, par. 2
“El Señor ha hecho todo lo necesario para que podamos tener una experiencia rica, abundante y alegre. Juan escribe acerca de Cristo diciendo: «En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres». La vida está asociada con la luz, y si no tenemos la luz del Sol de justicia, no podemos tener vida en él. Pero esta luz ha sido provista para cada alma, y solo cuando nos alejamos de la luz es cuando la oscuridad nos envuelve. Jesús dijo: «El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida». En el mundo que nos rodea no puede haber vida sin luz. Si el sol dejara de brillar, toda la vegetación y toda la vida animal llegarían a su fin. Esto ilustra el hecho de que no podemos tener vida espiritual a menos que nos pongamos bajo los rayos del Sol de justicia. Si ponemos una planta con flores en una habitación oscura, pronto se marchitará y morirá; y así, podemos tener algo de vida espiritual y, sin embargo, perderla al vivir en una atmósfera de duda y tristeza. Jesús dice: «Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer».” YI May 25, 1893, par. 3
Lee Colosenses 1: 24, 25. ¿Qué dice Pablo acerca de su sufrimiento por causa de Cristo?
“Los apóstoles no contaban su vida por preciosa y se regocijaban de ser tenidos por dignos de sufrir oprobio por el nombre de Cristo. Pablo y Silas sufrieron la pérdida de todo. Fueron azotados y arrojados brutalmente al piso frío de una mazmorra, en una posición muy dolorosa, con los pies elevados y sujetos en el cepo. ¿Llegaron protestas y quejas a los oídos del carcelero? ¡Oh, no! Desde el interior de la cárcel, se elevaron voces que rompían el silencio de la noche con cantos de gozo y alabanza a Dios. Animaban a estos discípulos un profundo y ferviente amor por la causa de su Redentor, a favor de la cual sufrían.” 3TPI 446.2
“En la medida en que la verdad de Dios llene nuestro corazón, absorba nuestros afectos y rija nuestra vida, tendremos por gozo el sufrir por la verdad. Ni las paredes de la cárcel, ni la hoguera del martirio, podrán entonces dominarnos ni poner obstáculo a la gran obra.
“Ven, oh alma mía, al Calvario”. Observa la humilde vida del Hijo de Dios. Él fue “varón de dolores, experimentado en quebranto”. Isaías 53:3. Contempla su ignominia, su agonía en el Getsemaní, y aprende lo que es abnegación. ¿Estamos padeciendo necesidad? También la padeció Cristo, la Majestad del cielo. Pero su pobreza era por causa nuestra. ¿Nos contamos entre los ricos? Así se contaba él también. Pero consintió por causa nuestra en hacerse pobre, para que por su pobreza pudiésemos ser hechos ricos. En Cristo tenemos la abnegación ejemplificada. Su sacrificio consistió no meramente en abandonar los atrios reales del cielo, en ser juzgado por los hombres perversos como un criminal y declarado culpable, en ser entregado a la muerte como malhechor, sino en llevar el peso de los pecados del mundo. La vida de Cristo reprende nuestra indiferencia y frialdad. Estamos cerca del tiempo del fin, cuando Satanás ha bajado con grande ira, sabiendo que le queda poco tiempo. Está trabajando con todo engaño de injusticia en aquellos que perecen. Nuestro gran Jefe ha dejado la guerra en nuestras manos para que la prosigamos con vigor. No estamos haciendo una vigésima parte de lo que podríamos hacer si estuviéramos despiertos. La obra se demora porque hay amor a la comodidad y falta el espíritu abnegado del cual Cristo nos dio ejemplo en su vida.
Se necesitan colaboradores de Cristo, hombres que sientan la necesidad de ensanchar los esfuerzos. La obra de nuestras prensas no debe disminuir sino duplicarse. Deben establecerse escuelas en diferentes lugares, para educar a nuestra juventud y prepararla para trabajar a fin de que la verdad progrese.” 3TPI 446.3-447.1
Lee Colosenses 1: 26, 27. Pablo habla dos veces del «misterio». ¿A qué se refiere?
“La doctrina de la encarnación de Cristo en carne humana es un misterio, “el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades”. Colosenses 1:26. Es el grande y profundo misterio de la piedad. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”. Juan 1:14. Cristo tomó sobre sí la naturaleza humana, una naturaleza inferior a su naturaleza celestial. No hay nada que demuestre tanto como esto la maravillosa condescendencia de Dios. “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito”. Juan 3:16. Juan presenta este admirable tema con tal sencillez que todos pueden captar las ideas expuestas y ser iluminados.” 1MS 289.3
¿Cómo iluminan las siguientes referencias al misterio de Dios diversos aspectos del Plan de Salvación? Efesios 1: 7–10, Efesios 3: 3–6
“Así el Señor había mandado a Pablo que entrase en el vasto campo misionero del mundo gentil. A fin de prepararlo para esta extensa y difícil tarea, Dios le había atraído en estrecha comunión consigo y había abierto ante su arrobada visión las bellezas y glorias del cielo. Se le había confiado el ministerio de hacer conocer el “misterio” que había estado “encubierto desde los tiempos eternos,” “el misterio de su voluntad, …” HAp 129.3
“El misterio de la piedad—La norma para medir el carácter es la ley real. La ley es la que descubre el pecado. Por la ley es el conocimiento del pecado; pero el pecador es constantemente atraído a Jesús por la maravillosa manifestación de su amor, pues él se humilló a sí mismo para padecer una muerte vergonzosa sobre la cruz. ¡Qué estudio es éste! Los ángeles han luchado y anhelado fervientemente entender este maravilloso misterio. Es un estudio que requiere el esfuerzo de la más alta inteligencia humana: que el hombre caído, engañado por Satanás, que se coloca al lado de Satanás en este asunto, pueda conformarse a la imagen del Hijo del Dios Infinito; que el hombre pueda ser como Cristo; que, debido a la justicia de Cristo dada al hombre, Dios amara al hombre—caído pero redimido—así como amaba a su Hijo. Leedlo en los oráculos divinos.” 3MS 191.1
Lee Colosenses 1: 28, 29. ¿Cuál es el enfoque de Pablo aquí? ¿Por qué crees que el adjetivo «todo» se repite en tres ocasiones en diferentes formas («todos», «toda», «todo»)?
“¡Qué gran responsabilidad es esta! Se nos presenta aquí una tarea más laboriosa que la simple predicación de la palabra: representar a Cristo en nuestro carácter, ser epístolas vivientes, conocidas y leídas por todos los hombres.” GW92 422.3
“Estas palabras presentan al obrero de Cristo una norma elevada, que puede ser alcanzada, sin embargo, por todos los que, poniéndose bajo la dirección del gran Maestro, aprenden diariamente en la escuela de Cristo. El poder que Dios tiene a su disposición es ilimitado, y el ministro que en su gran necesidad se esconde en el Señor, puede estar seguro de que recibirá lo que será para sus oyentes un sabor de vida para vida.” HAp 296.4
“Es la obra de Dios, la gracia de Dios, experimentada y sentida, que hermosea la vida y las acciones, lo que ejerce sentidas impresiones sobre los oyentes.” 2TPI 539.4
“Pero no sólo es esto. Hay cosas que considerar, en las que algunos han sido negligentes, pero que son de trascendencia, según la luz que me ha sido presentada. La gente queda impresionada por el porte del que habla desde el púlpito, por su actitud y por su modo de hablar. Si estas cosas están de acuerdo con la voluntad de Dios, la impresión que causen será favorable a la verdad; especialmente los que han estado oyendo fábulas, recibirán una impresión favorable. Es importante que los modales de los ministros sean modestos y dignos, en armonía con la santa y elevadora verdad que enseñan, de modo que se dé una impresión favorable a los que no tienen natural inclinación por la religión.” 2TPI 539.5
“La ley requiere justicia, una vida justa, un carácter perfecto; y esto no lo tenía el hombre para darlo. No puede satisfacer los requerimientos de la santa ley de Dios. Pero Cristo, viniendo a la tierra como hombre, vivió una vida santa y desarrolló un carácter perfecto. Ofrece éstos como don gratuito a todos los que quieran recibirlos. Su vida reemplaza la vida de los hombres. Así tienen remisión de los pecados pasados, por la paciencia de Dios. Más que esto, Cristo imparte a los hombres atributos de Dios. Edifica el carácter humano a la semejanza del carácter divino y produce una hermosa obra espiritualmente fuerte y bella. Así la misma justicia de la ley se cumple en el que cree en Cristo. Dios puede ser “justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.”” DTG 710.3
“El amor de Dios ha sido expresado en su justicia no menos que en su misericordia. La justicia es el fundamento de su trono y el fruto de su amor. Había sido el propósito de Satanás divorciar la misericordia de la verdad y la justicia. Procuró demostrar que la justicia de la ley de Dios es enemiga de la paz. Pero Cristo demuestra que en el plan de Dios están indisolublemente unidas; la una no puede existir sin la otra. “La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron.”” DTG 711.1
“Por su vida y su muerte, Cristo demostró que la justicia de Dios no destruye su misericordia, que el pecado podía ser perdonado, y que la ley es justa y puede ser obedecida perfectamente. Las acusaciones de Satanás fueron refutadas. Dios había dado al hombre evidencia inequívoca de su amor.” DTG 711.2