"Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en conocer, estar atentos como una antorcha que alumbra en un lugar oscuro, hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones: entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la escritura es de interpretación privada." 2 Pedro 1:19-20.
¡Pero el clamor y argumento de la oposición, es no más profeta con profecías para este tiempo! Porque todos los profetas y la ley
Si la cita anterior de las escrituras significa que no habría más profetas después de Juan, entonces no deberíamos tener ninguno desde aquel tiempo. Y si éste fuera el significado, entonces las Escrituras se contradicen ellas mismas, porque ella contiene evidencia de que mientras Cristo era el Hijo de Dios, El fue también "un profeta" Lucas 24:19. Y aunque Juan el Bautista nunca escribió una sola declaración de la profecía, él fue ratificado por Cristo como el más grande los profetas (Lucas 7:28). También Mateo, Marcos, y Lucas, bajo el Espíritu de Inspiración, escribieron concerniente a Cristo y su obra. Igualmente Juan, Pedro, y Pablo, y otros contemporáneamente con ellos, profetizaron correctamente de muchas cosas que vendrían. Y todos estos de acuerdo a la Escritura reciben el título de "Profetas".
Jesús mismo testificó que el libro del Apocalipsis es una profecía, porque el ángel "que dio el registro de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que el vió", dice: "Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca." Apocalipsis 1:2-3. "Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro." Apocalipsis 22:18.
Ahora el hecho de que esta profecía fuera escrita casi un siglo después que Juan el Bautista fuera decapitado, es un hecho históricamente reconocido de que los profetas no cesaron con él. Así al mal interpretar Mateo 11:13 y hacer de Juan el último de los profetas, la oposición está intentando substituir el don de profecía en la era Cristiana, por interpretaciones "privadas" y "no inspiradas" de las Escrituras. Y al hacer esto, son conducidos ya sea a ignorar o explicar desubicadamente la irrefutable declaración de Pablo: "Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas" (1 Corintios 12:28) que es completa evidencia que el segundo de los ocho dones para la iglesia en la era Cristiana, es profetas.
A la luz de estos hechos, la declaración de Jesús que "todos los profetas y la ley hasta Juan profetizaron," obviamente tiene un significado totalmente diferente de lo que ha sido enseñado por hombres no inspirados. Cuando esta es iluminada por el mismo Espíritu que la inspiró, la interpretación resulta libre de dificultades, revelando que Cristo separó a los profetas en una doble clasificación aquellos hasta Juan y aquellos después de Juan.
La historia sagrada muestra que los profetas en la primera división recibieron la Palabra directamente de Dios a través de su Espíritu. Ellos no estaban obligados a probar ninguna parte de sus profecías con los escritos de los profetas anteriores. Mientras que los profetas de la segunda división están designados por la unción del Espíritu para interpretar los escritos de los profetas de la primera división.
“San Pablo declara que los dones y manifestaciones del Espíritu fueron dados a la iglesia “para el perfeccionamiento de los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo: hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. Efesios 4:12, 13 (VM).” CS 12.3
“En favor de los creyentes de Éfeso, el apóstol rogó así: “Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él; siendo iluminados los ojos de vuestro entendimiento, para que conozcáis cuál sea la esperanza de vuestra vocación, [...] y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros que creemos”. Efesios 1:17-19 (VM). Que el ministerio del Espíritu divino iluminara el entendimiento y revelara a la mente las cosas profundas de la santa Palabra de Dios, tal era la bendición que San Pablo pedía para la iglesia de Éfeso.” CS 12.4