EnglishBahasa Indonesia中文 (Chinese)DeutschEspañolFrançaisFilipinoItaliano한국어 (Korean)MagyarPortuguês BrasileiroRomânăрусскийSwahili

Lección 10, 3er trimestre, del 29 de agosto al 4 de septiembre de 2026

El ministerio cristiano auténtico

Theme

Sábado por la tarde, 29 de agosto

Para memorizar:

“que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.” RVR1960 — 2Corintios 4:8-10
El Maestro nos ordena “velar y orar". Podemos tener la teoría del mensaje tan perfecta que nuestros oyentes se entusiasman por nuestro gran conocimiento de las Escrituras, pero ¿indica esto que estamos siendo sobrios “en todo”, soportando las “aflicciones”, haciendo la “obra de evangelista” y “cumpliendo nuestro ministerio”, como nos exhorta el apóstol Pablo a que lo hagamos (ver 2Ti. 4:5): y orando como el Maestro nos mandó que hiciéramos? El hombre más sabio que alguna vez vivió, escribió, por medio de la inspiración que “el temor en el Señor, es el principio de todo conocimiento".
“La vida de Pablo fué una ejemplificación de las verdades que enseñaba: en eso estribaba su poder. Su corazón estaba lleno de un profundo y perdurable sentido de su responsabilidad; y trabajaba en íntima comunión con Aquel que es la fuente de la justicia, misericordia y verdad. Se aferraba a la cruz de Cristo como a su única garantía de éxito. El amor del Salvador era el motivo imperecedero que le sostenía en sus conflictos con el yo, en sus luchas contra el mal, mientras avanzaba en el servicio de Cristo contra la hostilidad del mundo y la oposición de sus enemigos.” HAp 404.1

Domingo, 30 de agosto

Los frutos de un ministerio auténtico

Lee 2 Corintios 3: 1-9. ¿En qué sentido podemos ser una carta de Cristo?
“Lo que la iglesia necesita en estos días de peligro es un ejército de obreros que, como Pablo, se hayan educado para ser útiles, tengan una experiencia profunda en las cosas de Dios y estén llenos de fervor y celo. Se necesitan hombres santificados y abnegados; hombres que no esquiven las pruebas y la responsabilidad; hombres valientes y veraces; hombres en cuyos corazones Cristo constituya la “esperanza de gloria,” y quienes, con los labios tocados por el fuego santo, prediquen la Palabra. Por carecer de tales obreros la causa de Dios languidece, y errores fatales, cual veneno mortífero, corrompen la moral y agostan las esperanzas de una gran parte de la raza humana.” HAp 404.2
“Los ministros de Cristo en nuestros días deberían dar el mismo fruto que sirvió de recomendación a la iglesia de Corinto respecto al ministerio de Pablo. Pero en nuestros días, el fruto de muchos que profesan la religión de Jesucristo es el orgullo, la confianza en sí mismos, el amor al mundo, la jactancia, la crítica, la búsqueda de defectos, la amargura, la envidia, el alboroto y la maledicencia. Su comportamiento contrasta enormemente con el carácter de Cristo. Una epístola así, conocida y leída por todos, es, por desgracia, un triste testimonio del carácter de la labor ministerial bajo la cual estas almas recibieron su formación. Cristo no tuvo nada que ver con estas conversiones espurias. En algunos casos, es cierto, los hombres pueden presentar en sus vidas una «epístola» que no honra a Dios, mientras que el ministro bajo cuya labor profesan haber recibido la verdad puede haber sido fiel, sincero y minucioso en la predicación de la Palabra de Dios. Pero esto rara vez es así.” 15LtMs, Ms 58, 1900, par. 5
“Cuando los hombres profesan la verdad y la adornan con su vida, imitando el ejemplo de su Señor, recomiendan la verdad y a los fieles ministros que la predicaron. El ministro de Cristo se ve enormemente fortalecido en su labor por estos sellos de su ministerio. Es el mayor honor ser considerado un ministro capaz del Evangelio de Cristo. En esta época del mundo hay muchos predicadores, pero hay una maravillosa escasez de ministros competentes y santos, hombres que tengan ese amor ardiente en el altar del corazón que habitaba en el seno de Cristo. Pero aquellos a quienes el Señor ha bendecido con capacidad y poder no se vanagloriarán ni se enaltecerán. Reconocerán su total dependencia de Dios. Por sí mismos no son suficientes.” 15LtMs, Ms 58, 1900, par. 6

Lunes, 31 de agosto

Sufrimiento y gloria

Lee 2 Corintios 4: 7-18. Haz una lista de los sufrimientos de Pablo. ¿Cómo soportó esos padecimientos?
“Al referirse a su propio caso, Pablo mostró que al elegir el servicio de Cristo no había sido inducido por motivos egoístas; porque su camino había estado bloqueado de pruebas y tentaciones. “Estando atribulados en todo—escribió,—mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos; perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos; llevando siempre por todas partes la muerte de Jesús en el cuerpo, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestros corazones.”” HAp 266.2
“Pablo les recordó a sus hermanos que, como mensajeros de Cristo, él y sus colaboradores estaban continuamente en peligro. Las penalidades que soportaban estaban desgastando sus fuerzas. “Nosotros que vivimos—escribió,—siempre estamos entregados a muerte por Jesús, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestra carne mortal. De manera que la muerte obra en nosotros, y en vosotros la vida.” Sufriendo físicamente por las privaciones y trabajos, estos ministros de Cristo estaban conformándose a la muerte de él. Pero lo que obraba muerte en ellos, traía vida y salud espiritual a los corintios, quienes por la fe en la verdad eran hechos participantes de la vida eterna. En vista de esto, los seguidores de Jesús han de procurar no aumentar, por el descuido y el desafecto, las cargas y pruebas de los que trabajan.” HAp 266.3
““Teniendo el mismo espíritu de fe—continuó Pablo,—conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual también hablé: nosotros también creemos, por lo cual también hablamos.” Plenamente convencido de la realidad de la verdad a él confiada, nada podía inducir a Pablo a manejar engañosamente la palabra de Dios o a ocultar las convicciones de su alma. No quería conformarse con las opiniones del mundo para adquirir riqueza, honor o placer. Aunque en constante peligro del martirio por la fe que había predicado a los corintios, no se intimidaba; porque sabía que el que había muerto y resucitado le levantaría de la tumba y le presentaría al Padre.” HAp 267.1
““Todas las cosas suceden por vosotros, para que la gracia difundida en muchos acreciente la acción de gracias para gloria de Dios.” (V.N.C.) No para engrandecerse a sí mismos predicaban los apóstoles el Evangelio. Era la esperanza de salvar almas lo que los inducía a dedicar sus vidas a esta obra. Y era esta esperanza lo que les ayudaba a no abandonar sus esfuerzos por causa de los peligros que los amenazaban o de los sufrimientos que soportaban.” HAp 267.2

Martes, 1 de septiembre

El ministerio de reconciliación enfocado en Cristo

Lee 2 Corintios 5: 11-15. ¿Cómo demuestra este pasaje que el ministerio de Pablo estaba centrado en Cristo?
““El amor de Cristo—dijo Pablo,—nos constriñe.” Tal era el principio que impulsaba su conducta; era su fuerza propulsora. Si alguna vez flaqueaba por un momento su ardor en la senda del deber, una mirada a la cruz le hacía ceñir de nuevo los lomos de su entendimiento, y avanzar en el camino de la abnegación. En sus labores por sus hermanos, fiaba mucho en la manifestación del amor infinito revelado en el sacrificio de Cristo con su poder subyugador y constreñidor.” OE 310.1
“Pablo nos amonesta a que no mire “cada uno a lo suyo propio, sino cada cual también a lo de los otros.” Nos invita a tener “este sentir que hubo también en Cristo Jesús: el cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual a Dios: sin embargo, se anonadó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”” OE 310.3
Lee 2 Corintios 5: 16-21; Colosenses 1: 19-23 y Efesios 2: 13-16. ¿A qué se refería Pablo con la expresión «ministerio de la reconciliación»?
“Los misericordiosos son “participantes de la naturaleza divina”, y en ellos se expresa el amor compasivo de Dios. Todos aquellos cuyos corazones estén en armonía con el corazón de Amor infinito procurarán salvar y no condenar. Cristo en el alma es una fuente que jamás se agota. Donde mora él, sobreabundan las obras de bien.” DMJ 23.4
"Al oír la súplica de los errantes, los tentados, de las míseras víctimas de la necesidad y el pecado, el cristiano no pregunta: ¿Son dignos?, sino: ¿Cómo puedo ayudarlos? Aun en la persona de los más cuitados y degradados ve almas por cuya salvación murió Cristo, y por quienes confió a sus hijos el ministerio de la reconciliación.” DMJ 23.5

Miércoles, 2 de septiembre

Un llamado a la santidad

Lee 2 Corintios 6: 11-7: 1. Según este pasaje, ¿en qué consiste una vida santa?
“La santificación expuesta en las Santas Escrituras abarca todo el ser: espíritu, cuerpo y alma. San Pablo rogaba por los tesalonicenses, que su “ser entero, espíritu y alma y cuerpo” fuese “guardado y presentado irreprensible en el advenimiento de nuestro Señor Jesucristo”. 1 Tesalonicenses 5:23 (VM). Y vuelve a escribir a los creyentes: “Os ruego pues, hermanos, por las compasiones de Dios, que le presentéis vuestros cuerpos, como sacrificio vivo, santo, acepto a Dios”. Romanos 12:1 (VM). En tiempos del antiguo Israel, toda ofrenda que se traía a Dios era cuidadosamente examinada. Si se descubría un defecto cualquiera en el animal presentado, se lo rechazaba, pues Dios había mandado que las ofrendas fuesen “sin mancha”. Así también se pide a los cristianos que presenten sus cuerpos en “sacrificio vivo, santo, acepto a Dios”. Para ello, todas sus facultades deben conservarse en la mejor condición posible. Toda costumbre que tienda a debilitar la fuerza física o mental incapacita al hombre para el servicio de su Creador. ¿Y se complacerá Dios con menos de lo mejor que podamos ofrecerle? Cristo dijo: “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón”. Los que aman a Dios de todo corazón desearán darle el mejor servicio de su vida y tratarán siempre de poner todas las facultades de su ser en armonía con las leyes que aumentarán su aptitud para hacer su voluntad. No debilitarán ni mancharán la ofrenda que presentan a su Padre celestial abandonándose a sus apetitos o pasiones.” CS 466.1
“San Pedro dice: “Os ruego [...] que os abstengáis de las concupiscencias carnales, las cuales guerrean contra el alma”. 1 Pedro 2:11 (VM). Toda concesión hecha al pecado tiende a entorpecer las facultades y a destruir el poder de percepción mental y espiritual, de modo que la Palabra o el Espíritu de Dios ya no puedan impresionar sino débilmente el corazón. San Pablo escribe a los Corintios: “Limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios”. 2 Corintios 7:1. Y entre los frutos del Espíritu—“amor, gozo, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre”—, clasifica la “templanza”. Gálatas 5:22, 23 (VM).” CS 466.2
“A pesar de estas inspiradas declaraciones, ¡cuántos cristianos de profesión están debilitando sus facultades en la búsqueda de ganancias o en el culto que tributan a la moda; cuántos están envileciendo en su ser la imagen de Dios, con la glotonería, las bebidas espirituosas, los placeres ilícitos! Y la iglesia, en lugar de reprimir el mal, demasiado a menudo lo fomenta, apelando a los apetitos, al amor del lucro y de los placeres para llenar su tesoro, que el amor a Cristo es demasiado débil para colmar. Si Jesús entrase en las iglesias de nuestros días, y viese los festejos y el tráfico impío que se práctica en nombre de la religión, ¿no arrojaría acaso a esos profanadores, como arrojó del templo a los cambiadores de moneda?” CS 466.3

Jueves, 3 de septiembre

Consuelo y alegría

Lee 2 Corintios 7. ¿Cuáles fueron los sentimientos de Pablo al enterarse de que los corintios se habían arrepentido?
“La pregunta que se hacen muchos en su interior es: «¿Cómo encontraré la felicidad?». No debemos fijarnos como objetivo vivir para la felicidad, pero sin duda la encontraremos en el camino de la humilde obediencia. Pablo era feliz. Afirma en repetidas ocasiones que, a pesar de los sufrimientos, los conflictos y las pruebas que estaba llamado a soportar, disfrutaba de un gran consuelo. Dice: «Estoy lleno de consuelo; me regocijo enormemente en todas nuestras tribulaciones». Todas las energías del principal de los apóstoles se centraron en la preparación para la vida futura e inmortal; y cuando se acercaba el momento de su partida, pudo exclamar con santo triunfo: «He combatido la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe. De ahora en adelante me está reservada la corona de justicia, que el Señor, el juez justo, me dará en aquel día». Y el grito de victoria de este guerrero de la fe ha resonado a través de los siglos hasta nuestros días.” ST May 22, 1884, par. 7
“Una cosa es profesar la verdad y otra muy distinta es vivirla. Muchos de los que afirman cumplir los mandamientos de Dios se están engañando a sí mismos. No tienen unión con Cristo y no ponen en práctica la verdad. En sus hogares, el egoísmo se entremezcla con su vida cotidiana. Se manifiesta una falta de refinamiento, un egoísmo descortés y cruel. La religión de Jesús debe llevarse al círculo familiar, al lugar de trabajo y a todas las transacciones comerciales. El cristiano auténtico mostrará en su vida los frutos del Espíritu. El amor de Jesús brotará de forma natural en palabras y actos de bondad. Aquellos que se entreguen al poder celestial —el único capaz de apaciguar las pasiones turbulentas— serán como ángeles de paz y bendición en el círculo familiar.” ST May 22, 1884, par. 8

Viernes, 4 de septiembre

Para estudiar y meditar

“Grande es mi franqueza al hablaros, grande es mi orgullo por vosotros: estoy lleno de consuelo, me regocijo enormemente en todas nuestras tribulaciones. 2 Corintios 7:4.” RRe 110.1
“Todos aquellos que se mantienen sin vacilar en primera línea de batalla deben sentir la guerra especial que Satanás libra contra ellos. Al darse cuenta de sus ataques, huirán hacia la Fortaleza. Sienten la necesidad de una fuerza especial procedente de Dios y trabajan con su fuerza; por eso, las victorias que obtienen no los enaltecen, sino que los llevan, en la fe, a apoyarse con mayor seguridad en el Todopoderoso. En sus corazones se despierta una profunda y ferviente gratitud hacia Dios, y se regocijan en la tribulación que experimentan mientras son acosados por el enemigo. Estos siervos dispuestos están adquiriendo una experiencia y forjando un carácter que honrará la causa de Dios.—Testimonios para la Iglesia 2:510.” RRe 110.2
“«Me desborda la alegría, a pesar de todas las dificultades que tengo que soportar». 2 Corintios 7:4, Moffatt.” RRe 110.3
“Hazme saber que Jesús me sonríe; hazme saber que aprueba mis acciones y mi camino, y entonces, pase lo que pase, por muy grande que sea la aflicción, me resignaré a mi suerte y me regocijaré en el Señor.—«Las gracias del Espíritu», The Review and Herald, 21 de diciembre de 1886.” RRe 110.4

Para estudios adicionales, no dude en contactar:

contact@advancedsabbathschool.org

Ir a

Sábado por la tardeDomingoLunesMartesMiércolesJuevesViernes 🏠 Home

Contáctenos

WhatsApp: (+34)642-565-945WhatsApp: (+1)840-888-9396

Compartir

Display Settings

Reading Font