“Fueron pocos, comparativamente, los que recibieron el Evangelio en Atenas, debido a que la gente albergaba orgullo intelectual y sabiduría mundana y reputaba como locura el Evangelio de Cristo. Pero, “lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres”. “Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios”. 1 Corintios 1:25, 23, 24.” 6TPI 147.1
“A lo largo de sucesivas épocas de oscuridad, en la medianoche del paganismo, Dios permitió a los hombres intentar descubrirlo por su propia sabiduría, no para demostrar su incapacidad a su satisfacción, sino para que los propios hombres pudieran ver que no podían alcanzar el conocimiento de Dios y de Jesucristo, su Hijo, salvo a través de la revelación de su Palabra por medio del Espíritu Santo. Cuando Cristo vino al mundo, el experimento ya se había llevado a cabo por completo, y el resultado dejó claro que el mundo, por su sabiduría, no conocía a Dios. Incluso en la Iglesia, Dios ha permitido que los hombres pongan a prueba su propia sabiduría en este asunto, pero cuando se ha producido una crisis a causa de la falibilidad humana, Dios se ha levantado con poder para defender a su pueblo. Cuando la Iglesia ha sido humillada, cuando la prueba y la opresión se han abatido sobre su pueblo, Él los ha exaltado con mayor abundancia mediante una liberación notable. Cuando surgieron maestros infieles entre el pueblo, se produjo debilidad, la fe del pueblo de Dios pareció decaer, pero Dios se levantó y purificó su rebaño, y los probados y fieles fueron exaltados.” RH December 15, 1891, par. 3
“Hay momentos en los que la apostasía se cuela entre las filas, cuando la piedad se apaga en el corazón de aquellos que deberían haber seguido el paso de su líder divino. El pueblo de Dios se aleja de la fuente de su fuerza, y le siguen el orgullo, la vanidad, el despilfarro y la ostentación. Hay ídolos dentro y fuera; pero Dios envía al Consolador para que reprenda el pecado, a fin de que su pueblo sea advertido de su apostasía y reprendido por su alejamiento. Cuando las manifestaciones más preciosas de su amor sean reconocidas y apreciadas con gratitud, el Señor derramará el bálsamo del consuelo y el aceite de la alegría.” RH December 15, 1891, par. 4
“Cuando los hombres llegan a darse cuenta de que sus cálculos humanos se quedan muy cortos, y se convencen de que su sabiduría no es más que necedad, es entonces cuando se vuelven hacia el Señor para buscarlo con todo el corazón, a fin de encontrarlo.” RH December 15, 1891, par. 5